Susana García Soto: «En ningún sitio está dicho que la cocina tradicional sea sota, caballo y rey; se puede experimentar»

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Susana García Soto
Susana García Soto

La cocinera y maestra acaba de publicar el libro «Asturias en el plato», «un homenaje a la cocina de nuestras madres y abuelas»

11 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A Susana García Soto le gusta cocinar y le gusta comer. Come y cocina de todo. Y no solo es cocinera. También enseña a otras a cocinar. Lo suyo son las recetas tradicionales, aquellas que se transmiten de generación en generación y donde cada nueva cocinera, sin perder la base, aporta su propia innovación, su granito de arena para que la gastronomía siga siendo un arte vivo. Con esta idea, la cocinera acaba de lanzar el libro «Asturias en el plato» (Delallama), en el que incluye 72 recetas de platos tradicionales asturianos, «un homenaje a la cocina de nuestras madres y abuelas; incluí las recetas tradicionales y alguna que no era tan tan conocida, porque no son tan habituales, y a todas intenté darles un aire más moderno», explica.

Uno de sus referentes es la obra de María Luisa García, que la autora valora mucho. Su propuesta, con un gran respeto por el recetario clásico, es darle un poco de actualidad, tanto en las medidas, que en vez de pocillos o cucharadas incluyen el peso en gramos, como en la preparación en olla exprés o el juego con tiempos e ingredientes. Gracias a esta cocinera, que además es muy aficionada a la fotografía y es la autora de todas las imágenes del libro, podremos descubrir algunos platos que se han convertido en cierto modo en rarezas. Por ejemplo las maravillas, un postre autóctono de Grandas de Salime; una modalidad de marañuelas, la de Avilés, mucho menos conocida que la de Luanco y Candás, que tiene forma y textura distintas, o la colineta de Navia, elaborada con harina de almendra, huevos y azúcar. O el pote de castañas que, aunque se hace en algunos restaurantes, en casa no es tan habitual.

Otras recetas, sin ser tradicionales, se elaboran con productos típicos de Asturias, como los oricios, algunos pescados o la carne de ternera asturiana. Las 72 recetas están distribuidas en cuatro áreas: picoteo, cuchara, tenedor y postres. Además de platos señeros como la fabada o distintos tipos de pote, podemos encontrar recetas de tortilla paisana, tortos con picadillo, cebollas rellenas, lubina a la sidra, solomillo al cabrales o casadielles, en lo que la presidenta del Club de Guisanderas de Asturias, Amada Álvarez Pico, considera «una declaración de amor a su tierra y a su oficio».

Dentro de este recetario, aunque confiesa que le gusta todo, porque es de buen comer, la cocinera se reconoce como una comensal «muy de cuchara», y de los cocidos se quedaría «con el pote, quizá antes que con la fabada». También le gustan mucho el potaje del Desarme y los frixuelos rellenos de marisco. «Y para empujarlo, sangría de sidra», la única bebida que incluye en su recetario, que «está muy de moda en los bares y es fácil de hacer en casa».

Susana García Soto tiene claro que la tradición es algo vivo, que mientras se mantengan unos mínimos «cada uno puede poner su mano; en ningún sitio está dicho que sea sota, caballo y rey; en la cocina se puede experimentar». Además, se da la circunstancia de que en cada lugar, incluso en cada casa, las recetas se elaboran de distinta forma. Pone el ejemplo de la fabada, que en algunos lugares se elabora con cebolla, ajo, perejil o pimentón, y no deja de ser una fabada asturiana. «Lo importante es que tenga unes buenes fabes y un buen compango», concluye.

Otro buen ejemplo es el pote, que «cada zona le da su aire, lo va adaptando a su manera». Su intención desde un principio fue que hubiese carne, pescados, varias legumbres y mucha variedad de ingredientes, pero con un requisito importante: todos tenían que ser asequibles. «No hay un ingrediente que no puedas encontrar en una tienda de barrio o un supermercado», asegura. Y también quiso que fueran asequibles las recetas en su elaboración. Están detalladas lo más posible para que quien no sepa nada pueda hacerlas con facilidad y quienes ya sepan tengan una propuesta nueva para el plato. Toda una declaración de intenciones para seguir promocionando la buena cocina que atesora desde hace muchos años la tradición asturiana.