Alejandro Díaz Castaño: «El techo del festival está en nuestras propias capacidades y en ir recabando más apoyos»

El director del Festival de Cine de Gijón desgrana las novedades de un evento cinematográfico que ha recuperado la senda del crecimiento

Alejandro Castaño, director del Festival Internacional de Cine de Gijón
Alejandro Castaño, director del Festival Internacional de Cine de Gijón

Gijon

La actividad en las oficinas del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) en la Escuela de Comercio es, valga el cliché, frenética. Gente que entra y sale de los despachos, carreras con miles de papeles en la mano, teléfonos sonando incesantemente en todas direcciones, bandejas de entrada a rebosar... con el inicio del certamen a la vuelta de la esquina, Alejandro Díaz Castaño reconoce que las horas de sueño son un lujo asiático estos días, al igual que lo eran cuando se desempeñaba como responsable de programación en el propio FICX o en el Festival de Cine de Sevilla. En menos de tres años ha logrado devolver la estabilidad y el lustre a un certamen en el que aterrizó en un momento, a falta de un término menos eufemístico, incierto. En su primera edición como máximo responsable logró montarlo en un tiempo récord. El pasado año el FICX tuvo más de 88.000 asistentes a actividades, más de 53.000 espectadores y un récord de taquilla. El director del festival reconoce que, ahora mismo, el techo de un evento en franco crecimiento está «en nuestras propias capacidades».

-Confiese, ¿cuántas horas logra dormir estos días?

-La verdad es que muy pocas. Organizar un festival es una labor que lleva todo el año para el equipo permanente, pero durante estas fechas te ocupa todo tu tiempo. Hice un cortometraje hace tres años y hay gente que me pregunta cuándo va a tener una continuidad. Yo les digo que mientras esté en esto es imposible.

-Recientemente hablaba de la apuesta del festival por las «voces nuevas», ¿a qué se refería?

-Lo que estamos intentando es potenciar aún más la presencia de directoras y directores jóvenes en el programa, porque nos parece importante seguir la línea del festival desde mediados de los noventa, que consiste en tratar de buscar a las voces del futuro. Por aquí pasaron en su día cineastas ya consagrados como Harmony Korine, que ahora vuelve, Todd Haynes, Nicolas Winding Rfn, Darren Aronofsky o Claire Denis, cuando no había estrenado en España, y ahora ya son maestros. También me acuerdo de Ulrich Siedl, que hubo mucha polémica en su día cuando ganó con Dog Days. Todos ellos ya son artistas consagrados.

-¿Qué tal conviven en un festival como este los creadores noveles y los más consagrados?

-Siempre hemos buscado esa unión entre los grandes cineastas y los que están empezando. En la sección Rellumes este año doce de las catorce cintas son primeras o segundas películas. Tratamos de buscar siempre esa presencia del cine joven, que pasa por el cine asturiano, por ejemplo con la ópera prima de Elisa Cepedal en sección oficial. La idea es ir hacia la variedad temática y de nacionalidades. También buscamos un espacio para las cintas que juegan con los géneros temáticos y que les dan un sesgo de autor. En este sentido estoy muy contento de que este año tengamos dos películas de animación en sección oficial, una en concurso y otra fuera de concurso, algo que no pasaba desde que se estrenó Vals con Bashir. Me parece muy importante que todos los estilos cinematográficos estén representados, pero que haya detrás una propuesta autoral.

-¿Qué es lo que más ilusión le hace ver en esta edición?

-Destacaría a Pedro Costa, en la sección oficial, con Vitalina Varela que es, sin duda, una de las películas del año a nivel internacional y se estrena aquí. Tenemos con él una relación desde hace mucho tiempo. Es un director que valora mucho el compromiso de los festivales con los cineastas y el trato humano. Es todo un acontecimiento porque cada película suya lleva muchos años de preparación rodaje y postproducción. Yo creo que va a deslumbrar, porque cada plano es una obra de arte, es como un cuadro. También me hace mucha ilusión el regreso de Lynn Shelton, una cineasta indie que ha estado trabajando en televisión en series como Glow. Vuelve, después de Humpday, con una comedia como Sword of trust, ácida, divertida y punzante en la que hace un retrato de la América de Trump. Viene acompañada de Marc Maron, el protagonista que es un cómico muy conocido en Estados Unidos. Es una visita que nos honra mucho.

-¿Y en las retrospectivas?

-En las retrospectivas citaría un par de nombres. Por un lado Franco Piavoli, que es un joven cineasta de 86 años, como a nosotros nos gusta definirle. En su primera película fue alabado por Tarkovski, trabajó con grandes maestros en Italia y nunca había tenido una retrospectiva en España. Por otro lado está Axelle Ropert, una cineasta que nunca había estrenado sus películas a nivel comercial en España y que creo que va a ser también una de las sorpresas.

-Ernesto Alterio, Javier Gutiérrez y Cristina Huete son homenajeados este año. ¿Qué se ha valorado de sus trayectorias?

-Para nosotros son importantes este tipo de reconocimientos a trayectorias que nos parecen destacables. Por un lado está el premio Nacho Martínez, que ya cumple 18 años. Ernesto, además, va a estar presentando la película Ventajas de viajar en tren, una de las sorpresas del cine español de la temporada. Tiene una trayectoria que nos parece muy sólida y destacable, al igual que Javier Gutiérrez, que es un actor de los más consagrados en España, trabajando en cine, teatro y televisión. Es un reconocimiento que lleva el nombre de Isaac del Rivero y es la primera vez que lo vamos a conceder. Para nosotros es especial, en el sentido de que es la primera vez que va a tener lugar una edición del festival sin Isaac del Rivero entre nosotros. También está el premio Mujer de Cine a Cristina Huete, productora cuya carrera ha estado ligada en gran parte a Fernando Trueba. Recibirá el premio de manos de Esther García, que estuvo el año pasado, con lo cual seguimos esa cadena que empezó hace unos años. Es esencial reconocer a las mujeres, que en muchas ocasiones siguen teniendo problemas para acceder a la dirección  de películas. En este caso galardonamos a directoras, actrices y, en este caso, productoras. Este premio se da en colaboración con el área de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón, que es uno de nuestros principales apoyos.

-¿Tiene techo el festival?

-Para nosotros el techo está en nuestras propias capacidades y en ir recabando más apoyos para poder seguir ampliándolo, algo que confío en que va a seguir sucediendo. Por un lado tenemos el programa FICX PLUS, que además de proyectar en Gijón Sur ya ha hecho algunas proyecciones y colaboraciones en la antigua Escuela de Comercio, donde esperamos poder aumentar la presencia del festival a lo largo del año. También hemos llevado a cabo acciones didácticas y visitas a centros formativos para explicarles el festival a lo largo del año. Por supuesto, también están las colaboraciones con otros festivales y filmotecas, tanto nacionales como internacionales, donde también circula la programación del festival. Les ayudamos desde a obtener el subtitulado, contactos para programar películas,… entre las internacionales destacaría dos colaboraciones de este año con el Festival de Gante, que ha hecho un ciclo de cine español y dos de las películas han estado presentadas en colaboración con nosotros. La otra es el ciclo de cine asturiano que se hizo en el Festival de Cine de Toulouse, donde presentamos un pequeño ciclo de cine de la región, lo que supone un pequeño hito, ya que no tenemos mucha constancia de que se hayan hecho muchos ciclos de cine asturiano fuera de España.

-¿Resulta complejo atraer a las salas a adolescentes y universitarios?

-Sigue siendo una cuenta pendiente y lo sabemos. En la última reunión que mantuvimos en el Festival de Cine de San Sebastián, organizada por el ICAA, todos comentábamos esa dificultad para llegar a una franja de público que está más interesada, por ejemplo, en los festivales de música que en los de cine. Nosotros no cejamos en ese intento. Seguimos con nuestro programa de colaboración con la Universidad; este año tenemos un nuevo programa en colaboración con el CISLAN, muy importante porque son los profesionales del mañana que están aquí en la región y con los que queremos tener una mayor conexión. También están eventos, como la propia inauguración del festival, en la que se estrenarán los dos primeros episodios de la serie El Vecino de Netflix, algo que puede ser una vía para llegar a un público más joven, que es el que consume mayoritariamente los productos audiovisuales a través de este tipo de plataformas.

-¿Son estas plataformas de contenidos en línea y el cine realidades antagónicas o complementarias?

-Yo creo que son realidades complementarias, de la misma forma que el libro físico lo es del digital o parecido al vinilo, que ha aguantado, primero al CD y después a las descargas digitales. Yo creo que estas plataformas son una realidad y hay que tener en cuenta que están, a día de hoy, produciendo a muchos cineastas. En la industria española están siendo muy importantes para que técnicos, actores, guionistas y otros profesionales puedan tener una estabilidad. Por otra parte están haciendo cosas de mucha calidad. Netflix, por ejemplo, está produciendo El Irlandés para Scorsese, una película que él mismo ha dicho que nunca habría podido llegar a realizar sin ese apoyo. Lo que falta es ajustar las antiguas formas de distribución con el nuevo modelo. Creo que puede haber una convivencia y, de hecho, ahora mismo todos los festivales están programando películas y series de televisión producidas por este tipo de canales.

-Su llegada al festival se produjo en un momento cuanto menos incierto. Con las aguas ya calmadas, ¿cómo recuerda ese aterrizaje?

-El aterrizaje fue bastante frenético. Llegamos en abril y el festival era una página en blanco que había que llenar. Lo cierto es que tuvimos que montar todos los contenidos, aparte de arrancar los Industry days y muchas más iniciativas, contrarreloj. Ese año, además, teníamos que encontrar nuevos espacios para las proyecciones del festival, que al final se trasladaron a los cines Yelmo de La Calzada, pero que en este momento había varias opciones sobre la mesa. El tema de las sedes fue una preocupación que mantuvimos hasta que, gracias a la colaboración de Yelmo, pudimos solventar. Fue lo que más nos condicionó.

-¿En qué porcentaje se parece ya el festival a ese certamen ideal que tiene en su cabeza?

-No sabría expresarlo en un porcentaje. Sí que es verdad que nos gustaría mejorarlo en muchísimos aspectos, creciendo más y teniendo la posibilidad de traer a cineastas que se nos escapan, porque no tenemos la capacidad presupuestaria de acceder a ellos. Aspiramos a que el festival crezca en posicionamiento internacional, estatal y en presencia durante el año, en relación con la ciudad. Somos muy ambiciosos. A mi me gustaría que viniesen los cineastas más importantes del mundo. Vienen algunos de ellos, pero uno siempre aspira a más.

-El Festival Internacional de Cine de Gijón ha sido uno de los 35 certámenes audiovisuales que recibirán este año subvenciones de la Unión Europea a través del programa Media. ¿Cómo sienta ese reconocimiento?

-Es esencial tener ese apoyo, no solo por el impulso económico que nos proporciona, sino también por el prestigio y marca de calidad que supone. Es un orgullo, porque trabajamos todo el año y presentar ese proyecto nos lleva muchas semanas de trabajo. Además tiene que responder a una serie de parámetros. Se valora, por un lado, la parte didáctica, que aquí siempre se ha cuidado, tanto a través del jurado joven como de la sección Enfants Terribles, que crece año a año, con más de 15.000 estudiantes de Asturias y de fuera que vienen al festival. Por otro lado en este reconocimiento se valora mucho las redes de colaboración con otros festivales. Es una de las políticas del festival, es decir, no tratar de fomentar la competitividad por los estrenos, sino ayudar en lo posible a los cineastas para que las cintas se visibilicen. Una de nuestras redes de trabajo más importantes en este sentido es la que tenemos con el Festival de San Sebastián. Somos el único certamen de España que colabora con ellos con una sección aquí en Gijón. También tenemos un espacio en San Sebastián para presentar el FICX, una oportunidad única que nos brindan desde hace dos años. El FICX ha tenido 95 puntos sobre 100 en su proyecto, la valoración más alta de los festivales españoles y de las más altas de la UE.

-¿Ha habido alguna cosa que hubiera deseado hacer para esta edición y no ha podido materializar?

-La programación que presentamos es solo la punta del iceberg de todo lo que intentamos. A veces planeamos cosas que luego presupuestariamente no encajan al conseguir la financiación. Parece algo de perogrullo, pero es importante recalcar que esta es la única forma de trabajar dentro de una administración pública. Luego también hay cosas que tenemos confirmadas que al final se caen, sin que la gente se entere porque no llegan a ser públicas, y se retoman al año siguiente.

-Volviendo a Martin Scorsese. Recientemente el director hablaba de la negativa colonización del cine por las cintas de superhéroes. ¿Pueden convivir los contadores de historias y las grandes producciones con efectos especiales espectaculares hoy en día?

-Yo creo que sí hay un espacio de convivencia. Evidentemente, siempre nos gustaría que fuesen más los cineastas con capacidad para generar un discurso propio que tuviesen acceso a este tipo de grandes proyectos. Pero tenemos el caso del propio Scorsese o Paul Thomas Anderson, que trabajan con grandes actores, presupuestos holgados y realizan cintas con una calidad excepcional. En el caso concreto del cine de superhéroes podemos ver algunas películas, como la propia ‘Joker’, que está bastante alejada de lo convencional. Aquí vamos a tener ‘El Vecino’, una serie que trata ese tema de una forma bastante sorprendente y dentro de las producciones de Marvel podemos citar el caso de Joss Whedon, con las primeras entregas de ‘Los Vengadores’, que a mí me parecen muy interesantes, con un punto Shakesperiano muy curioso, o ‘X-Men: First Class’, que también me pareció un gran espectáculo de puesta en escena y disfrute de toda esa maquinaria. Pero sí que es cierto que hay un cierto peligro de que eso lo colonice todo. Desde el festival defendemos muchísimas películas que son intimistas, con un valor social y un humanismo interesante. 

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