La economía de la locomotora europea ha mostrado evidentes síntomas de debilidad en el último año. A algunos obstáculos de carácter interno como la sequía del Rin se han unido la inestabilidad derivada del «brexit» y las políticas de Trump, así como el cambio de modelo productivo impulsado por China. El país, en todo caso, tiene músculo y recursos para estimular su sector exterior y mantener una vitalidad que Europa necesita como el pan de comer dada su importancia para el conjunto de la Unión.
Luis Caramés Viéitez