El año que acaba de empezar pondrá a prueba el músculo de la economía española. Su capacidad de resiliencia en un entorno trufado por incertidumbres, internas y externas, que podrían erosionar los niveles de crecimiento que permitieron salir de la crisis. Con los vientos de cola de los últimos años batiéndose en retirada, el país debe afrontar retos pendientes como la productividad, el empleo, el gasto y el déficit público o la inversión en I+D para afrontar este delicado escenario.
Fernando González Laxe