Grueso y su exmujer viajaron por todo el mundo para «hacer contactos» para el Niemeyer

La Voz REDACCIÓN

ASTURIAS

La exmujer del exdirector general de la Fundación Niemeyer Natalio Grueso, Judit Pereiro
La exmujer del exdirector general de la Fundación Niemeyer Natalio Grueso, Judit Pereiro J.L.Cereijido

Judit Pereiro insiste en que su colaboración era altruista y que aportaba «valor añadido por su dominidio de otros idiomas»

20 mar 2019 . Actualizado a las 17:40 h.

La exesposa del que fuera director general de la Fundación Niemeyer Natalio Grueso, Judit Pereiro, ha justificado los viajes que ambos hicieron por todo el mundo por la necesidad de hacer contactos para el centro cultural de Avilés, si bien ha dicho desconocer todo lo relacionado con facturas o pagos. Durante la tercera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Oviedo por las presuntas irregularidades contables en la etapa de Grueso al frente del Niemeyer, Pereiro ha insistido en que su colaboración con el centro era altruista y que ella aportaba como «valor añadido» su dominio de lenguas extranjeras y su capacidad para hacer contactos culturales.

Pereiro, que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de dos años y medio de cárcel por su presunta complicidad en un delito de malversación, ha mantenido en todo momento que ignoraba todas las cuestiones relacionadas con la facturación del Niemeyer y con la forma en que se realizaban los pagos. La acusada, consultora de proyectos europeos, ha explicado que todos los viajes que realizó durante la gestión de su exmarido eran «por motivos profesionales» y ha puntualizado que el matrimonio se costeaba los viajes que eran de disfrute particular en épocas de vacaciones.

Viajes concretos

Preguntada por varios viajes realizados entre 2008 y 2009 ha Francia, Estados Unidos, Canadá o Egipto, entre otros países, ha dicho que fueron para contactar con novelistas, cineastas y otras personalidades del mundo de la cultura para buscar apoyos al proyecto del centro, que fue inaugurado en 2011. Pereiro ha expuesto que la vida de Grueso consistía en viajar porque la única manera de promocionar el proyecto era ir a otros países dentro del circuito cultural mundial y que las personalidades con las que se reunía posteriormente visitaran Avilés para refrendarlo, ya que en aquel momento el centro sólo era «una maqueta».