El vacío de poder del PP asturiano se prolongará hasta después del 10-N

Génova quiere evitar que se avive la división interna en plena campaña electoral tras designar los cabezas de lista al Congreso y al Senado

El líder del PP, Pablo Casado, en Oviedo donde presentó públicamente a la candidata popular a la Presidencia del Principado, Teresa Mallada, expresidenta de Hunosa
El líder del PP, Pablo Casado, en Oviedo donde presentó públicamente a la candidata popular a la Presidencia del Principado, Teresa Mallada, expresidenta de Hunosa

La situación de vacío de poder orgánico en el PP asturiano, después de la renuncia de la presidenta regional Mercedes Fernández, y a la espera de que se nombre una dirección interina que dirija el partido hasta la celebración de un congreso no tendrá una solución a corto plazo y se prolongará durante los próximos meses, más allá de los comicios del 10 de noviembre toda vez que Génova que no quiere que un proceso que pudiera incrementar la división interna interfiera en la campaña electoral. En todo caso, los movimientos para la confección de las listas, con la designación de Mercedes Fernández como cabeza de lista al Senado, la confirmación de Paloma Gázquez como número uno al Congreso y, ya esta semana, el nombramiento de Mario Arias como coordinador de la campaña electoral, han puesto los vientos a favor de que la portavoz en la Junta General, Teresa Mallada, sume puntos para acceder a la presidencia del partido una vez que haya terminado el recuento en las urnas.

Cuando Mercedes Fernández presentó su renuncia ante el Comité Ejecutivo del partido en Madrid el pasado 23 de septiembre, las fuentes de Génova destacaron que Casado guardaba para ella un papel en las nuevas elecciones (que se confirmó con su designación como candidata al Senado) y también que la transición de poder se haría siguiendo el modelo de Canarias, donde tras la renuncia del presidente regional por los malos resultados generales, la dirección interina fue asumida por la secretaria general del partido hasta que se eligió un nuevo presidente. Pero las circunstancias de la formación asturiana son muy singulares. La dimisión de Cherines, tras meses de un duro tira y afloja con Teresa Mallada desde que Casado apostara por la expresidenta de Hunosa como cabeza de cartel en Asturias, llegó con el asiento de la Secretaría General también vacío ya que Luis Venta había sido suspendido de forma cautelar tras una denuncia por un presunto caso de amenazas epistolares contra el concejal de Gijón, y hoy diputado regional, Pablo González.

En el organigrama del PP asturiano el siguiente escalafón lo ocupan el coordinador general, José Agustín Cuervas-Mons y también en cierta medida por la relevancia de sus funciones el vicesecretario de Organización, David Medina; ambos fuertemente vinculados a la dirección de Mercedes Fernández. Pero ninguno de ellos tuvo peso en la decisión de designar a Mario Arias, segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, como responsable de coordinar la campaña electoral del PP asturiano. La vinculación de Arias con el partido en Oviedo, la principal plaza de los conservadores en el Principado, supone también un elemento a favor del «malladismo». El alcalde de la capital, Alfredo Canteli, aunque es independiente y no afiliado, no dudó en decantarse por la portavoz parlamentaria de la que destacó que «tiene mucha fuerza, tiene preparación, y tiene juventud, lo tiene todo». Y algo mucho más importante, con Mallada como cara visible en el parlamento autonómico y también al frente de la presidencia del partido se zanajaría la situación de bicefalia arrastrada desde hace meses y que, tradicionalmente, sólo ha dado quebraderos de cabeza al partido en el Principado.

En un principio desde Génova se señaló que tras la renuncia de Mercedes Fernández se intentaría dar una respuesta rápida a la transición de poder, pero con la cercanía de los comicios todo ha quedado paralizado. En las ultimas semanas de septiembre los partidarios de Mercedes Fernández trataron de respaldar una presidencia interina de Paloma Gázquez, una de las dirigentes más leales a Casado en Asturias, pero eso le hubiera obligado a renunciar a repetir como candidata al Congreso por una incompatibilidad estatutaria.

Mientras las semanas avanzan hacia la repitición electoral, con encuestas muy favorables para las perspectivas del PP en el ámbito nacional, en los bordes del camino quedan los restos de una cruenta lucha por el poder en el seno de la organización en Asturias. Mercedes Fernández, que asumió la dirección del PP regional en uno de sus peores momentos, después de la escisión protagonizada por Francisco Álvarez-Cascos, y emprendió una lenta reconstrucción del partido. Su presidencia se confirmó con un respaldo masivo, apenas dos años atrás, en el Congreso en el que se estrenó el voto directo (con doble vuelta de los militantes). Pero en el mismo sistema trasladado al ámbito nacional, Mercedes Fernández apostó a favor de todas las rivales de Casado, primero por Maria Dolores de Cospedal y luego por Soraya Sáenz de Santamaría. En enero de este año Casado decidió desplazarla de la candidatura regional, apostando por Mallada, y estalló una crisis interna que no se apaciguó pese a las advertencias de interevención y los toques de atención de Génova. Finalmente Cherines renunció.

En esa guerra, con confrontaciones que llegaron a hacerse públicas, cayó la mano derecha de Cherines, Luis Venta, acusado de haber enviado una carta con amenazas a Pablo González. Venta era todavía diputado regional y en un primer momento el caso parecía que iría al Tribunal Superior de Justicia de Asturias, pero al perder ese aforamiento, ha vuelto al Juzgado de Instrucción número 5 de Gijón con la previsión de que el juicio tenga lugar en noviembre. 

Después del 10N, y con la palabra de Génova tomada con mucha consideración, una Junta Directiva regional designará un presidente o presideta interina que tendrá que ser ratificada en un congreso, previsiblemente el año que viene.

Comentarios

El vacío de poder del PP asturiano se prolongará hasta después del 10-N