Diez pueblos abandonados, en venta en Asturias

El reclamo por este tipo de adquisiciones cada vez es mayor y los precios oscilan entre 70.000 y 3 millones de euros


Redacción

Cada vez más pueblos de Asturias se están quedando vacíos. El éxodo a las ciudades, sumado al envejecimiento de la población y la falta de políticas públicas para el mundo rural, lleva a la despoblación de estas zonas. Actualmente, en la región, ya hay hasta diez aldeas abandonadas en venta, situadas en su mayoría en la parte occidental del Principado. Varias casas con grandes fincas e, incluso, con hórreos o bodegas conforman la oferta.

Todas ellas tienen dueño. Así lo asegura Elvira Fafian, gerente de la agencia inmobiliaria Aldeas Abandonadas, en cuya página web aparecen reflejados los inmuebles en venta. «Los propietarios se ponen en contacto con nosotros para vender las propiedades y nosotros hacemos todo el resto», reconoce Fafias y añade que el proceso de venta puede ser muy largo, pero que suelen dar salida en seis meses, dependiendo de la zona.

Los precios oscilan entre los 70.000 euros, que cuestan dos casas, un amplio alpendre, un hórreo y una finca en el suroeste asturiano, hasta los casi 3 millones de euros, que vale una aldea de diez viviendas situada entre Cudillero y Luarca. «Ajustamos el valor en el mercado, puesto que la mayoría de los edificios requieren una gran reforma, y mediamos con los posibles compradores», explica la asesora.

Asturias es la provincia que más inmuebles vende

Cada vez hay más reclamo por este tipo de adquisiciones debido al confinamiento por el coronavirus y, por lo general, de personas de fuera de España. «Hay muchas familias, principalmente, de EE.UU., Suiza y Alemania que quieren cambiar de entorno. La gente tiene incertidumbre porque no conoce todas las provincias de España. Nosotros lo que hacemos es informar al cliente de las cercanías y servicios que tiene la aldea como, por ejemplo, la distancia de un municipio a otro, al aeropuerto, etc. Y Asturias, comparada con Galicia, es la que más está vendiendo ahora», detalal Fafian.

Las buenas propiedades, las grandes hectáreas de terreno y la cercanía de la playa y la montaña hacen que la región aglutine todas las necesidades que el cliente busca. Asimismo, «la amabilidad de los asturianos, sumado a los negocios familiares, el tiempo y la buena gastronomía», convierten al Principado en un plato fuerte.

También hay gente que decide volver a las raíces. «Las personas migrantes tienen tanto apego a la tierra, que desean regresar a ella. En estos casos, funciona muy bien porque como de pequeños ya vivieron en un pueblo, ya saben lo que es», afirma y advierte de que comprar a ciegas es muy complicado: «Aunque lo rural está de moda no todo el mundo encaja en él».

Por eso, hay que tener muy claro qué vamos hacer con la aldea antes de comprarla, cuál es nuestro objetivo y, sobre todo, disponer de una cantidad de dinero.«Asesoramos al cliente y hablamos con gente de la zona para ver si el proyecto que tiene en mente es productivo, por ejemplo, si se quiere dedicar al turismo rural o a la ganadería o, incluso, si se quiere ir a vivir ahí». No solo se trata de vender, sino de ayudar al mundo rural.

«En este caso hay que trabajar desde el corazón y no desde el bolsillo porque los pueblos necesitan recuperarse. Queremos que la gente se empadrone y traiga riqueza a la zona, que haya jóvenes con ideas y los mayores tengan compañía gracias a los vecinos. Para ello, es fundamental que haya un espíritu emprendedor porque así el proyecto funciona. Al tener una obligación, es la única manera de retener a las personas en la aldea», sentencia Elvira Fafian.

Así construye Moal la aldea asturiana del siglo XXI

E. G. Bandera
La aldea de Moal, en Cangas del Narcea
La aldea de Moal, en Cangas del Narcea

La comunidad vecinal, con el apoyo técnico y la colaboración de diversas instituciones, ya trabaja en crear una economía propia a partir de sus sistemas agroecológicos

«No me gustaría marcharme sin dejar esto un poco ordenado». Habla Delfino Lago Rodríguez, a quien todos conocen por Fino en Moal, el pueblo de Cangas del Narcea que ya está dando los primeros pasos para satisfacer el deseo de este veterano vecino y convertirse en ejemplo para que otras aldeas comprueben hasta dónde puede llegar una comunidad vecinal empeñada en revertir la sangría demográfica del mundo rural creando su propia economía. No va a ser un día para otro, pero ayer se presentaba una propuesta del modelo agroecológico con el que se podría reordenar lo que hoy Fino ve desordenado, combinando el conocimiento local con el apoyo técnico y la colaboración de diversas instituciones del Principado.

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