¿Eres víctima de la fast fashion? Dos asturianas buscan soluciones

Un proyecto que conciencia sobre el consumo masivo de ropa se ha alzado con el premio del Dream Big Asturias 2019

Ganadores del Dream Big Asturias 2019
Ganadores del Dream Big Asturias 2019

Redacción

Un proyecto que conciencia sobre la fast fashion y el consumo masivo de ropa en el marco de la industria textil, la segunda más contaminante del mundo, se ha alzado con el premio estrella del evento Dream Big Asturias 2019. Esta iniciativa innovadora respondía al reto planteado por la Cátedra Cogersa para la Economía Circular de la Universidad de Oviedo dentro de esta competición de innovación disruptiva desarrollado por Imagine Creativity Center, con la colaboración de la institución universitaria y Oviedo Emprende.

Silvia Jiménez García y Alba Piedra Cueto, estudiantes de 4º curso del grado de Comercio y Marketing de la Universidad asturiana, presentaron un proyecto innovador que respondía al reto planteado desde la Cátedra de Cogersa acerca de «cómo concienciar sobre la necesidad o compromiso de la ciudadanía para reducir, reciclar y reutilizar, un reto enfocado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU y el Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias (PERPA) 2017-2024», explica Elena Fernández, directora de Calidad Integral y Desarrollo del Consorcio para la Gestión de los Residuos de Asturias, acompañada por Herminio Sastre, director de la Cátedra.

Ambas estudiantes tenían claro que querían diferenciarse del resto de participantes en el reto de Cogersa, muy enfocados hacia el plástico. Así que aprovecharon que Alba Piedra está tratando el tema de los textiles en su Trabajo de Fin de Grado. «Por eso sabíamos que es la segunda más contaminante, y esto es algo que mucha gente desconoce y que se puede marcar una diferencia», explican. De hecho el textil será el siguiente objetivo en el que trabajará la UE una vez que ya ha abordado el tema de los plásticos.

Su proyecto, que tuvieron que imaginar en poco más de dos horas, está enfocado hacia el consumidor con la colocación de un código de barras que informe a la persona compradora de la trazabilidad de la prenda como dónde se ha fabricado, en qué condiciones, qué cantidad de agua se ha consumido en su producción… De esta manera se facilitaría el consumo responsable, un poder que tiene la persona consumidora, de «una manera muy fácil, sencilla e interactiva», explica Jiménez. Este sistema que proponen contemplaría una serie de recompensas que serían dispensadas por empresas sostenibles.

La propia Piedra reconoce que le gusta ir de compras, pero que «ahora soy más consciente del impacto y lo voy a mirar todo mucho más. Cuando acabemos con este planeta no habrá otro. En su momento los consumidores cambiaron su actitud y ahora es el momento de volver a cambiarla siendo más conscientes».

Afirman que les costó arrancar, pero una vez con la idea clara, terminaron de lanzarse, «aunque nunca imaginé ganar el premio grande», comenta Piedra. Las caras de alegría de las dos integrantes lo decían todo, sobre todo cuando el profesor que tenía que acompañar a una sola de ellas en el gran viaje, el premio estrella, renunció a su plaza para que ambas puedan disfrutar de una experiencia inolvidable. Y por este detalle le dan las gracias.

Aunque el premio fue ex aequo con otro proyecto del reto de Liberbank en el que idearon una plataforma que, a modo de juego, explica a los jóvenes qué hace un banco y en el que también hay un sistema de recompensas, Silvia Jiménez y Alba Piedra desequilibraron la balanza por el nivel, la fluidez y la rapidez de las dos a la hora de explicar en inglés aquella última pregunta que debía ser contestada en esta fase final decisoria.

Talento innovador

La recompensa es un viaje «muy intenso», denominado Imagine Express con origen y fin en Barcelona, que arrancará en el Mobile World Congress, les llevará por París y Londres para volver a la ciudad condal, donde expondrán en el marco de este evento el proyecto que hayan trabajado en el tren. El viaje, de cuatro días de duración, planteará nuevos retos a los ganadores de las diferentes ediciones que viajarán acompañados de un grupo de mentores.

Dream Big Asturias 2019 se enmarca en un modelo de trabajo innovador basado en el método Lombard, diseñado en Silicon Valley, una especie de método Canva bajado al suelo, como señalan algunos de los 35 facilitadores (profesores universitarios y de Bachillerato que participaron en Oviedo) donde un cubo de cartón sirve para ir plasmando las diferentes etapas de desarrollo del proyecto marcados por el ritmo de la música. En poco más de dos horas tuvieron que cubrir estas fases para, después, en menos de un minuto exponer ante el público los diferentes proyectos realizados por unos 200 alumnos que formaron grupos de máximo tres personas. Sus planteamientos respondían a uno de los cinco retos planteados por ALSA, Liberbank, Sidra Trabanco, la Cátedra Medialab Milla del Conocimiento y la Cátedra Cogersa para la Economía Circular, ambas de la Universidad de Oviedo. Trabajar bajo este método nos coloca ante «un movimiento masivo que contribuye a acercar a los jóvenes a la realidad de la innovación en las empresas y organizaciones, poner en valor su talento y empoderarles al colaborar en la construcción de un futuro que será el suyo», según explican desde la Universidad.

Este método «está basado en el Design Doing (diseñar mientras haces) frente al Design Thinking», explica Eugenia Suárez, vicerrectora de Acción Transversal y Cooperación con la Empresa, quien califica la experiencia «de muy interesante. Los profesores están alucinados, aprendiendo todos un montón. En la Universidad tenemos muchos programas de emprendimiento, en colaboración también con Oviedo Emprende, rompedores y novedosos». Por su parte, Rubén Rosón, concejal de Economía y Empleo del Ayuntamiento de Oviedo, dio «la enhorabuena a la Universidad por atreverse; que sea el foco de innovación y tractor de Asturias es de agradecer. Creo que la Universidad cada vez tiene más impacto en la sociedad y esto es gracias al nuevo equipo rectoral y al vicerrectorado de Acción Transversal. Las instituciones tenemos que facilitar». En palabras de Suárez, «la transferencia del conocimiento siempre se ha medido como algo de carácter muy tecnológico y científico. Y la transferencia del conocimiento es algo muy amplio, que trasciende a la propia tecnología. Además, esta transferencia es en las dos direcciones, entre Universidad y empresa, y por en medio el alumnado».

Señala también que con la instauración del Plan Bolonia «se hacen muchos trabajos de equipo en las aulas, pero no dejan de ser las mismas titulaciones, la misma especialidad, el mismo itinerario. Aquí es gente con diferentes niveles, diferentes ramas de conocimiento que de otras manera sería imposible conectar en el aula». Alba Piedra y Silvia Jiménez, al igual que el resto de participantes, bien alumnado o profesorado, califican la experiencia de «muy interesante». «Animo a todos a participar, incluidos de Bachillerato. Es muy entretenido. Trabajas con un poco de estrés, pero es la vida real y lo que vas a encontrar en la empresa. Te pone en la práctica y te reta. El trabajo en las aulas es más pasivo. Estaría bien proponer algo así en las aulas, y que sea evaluable. Se trata de darle a la cabeza y a veces las soluciones vienen de las ideas locas», señala Piedra.

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