La Pizarra: El lado fuerte no fue suficiente

Analizamos el partido propuesto por Juan Antonio Anquela

Anquela da indicaciones durante el Zaragoza-Oviedo
Anquela da indicaciones durante el Zaragoza-Oviedo

Oviedo

Nota: 6, bien.

El Córdoba-Real Oviedo siguió el guión previsto. Ritmo lento, poca actividad en las áreas y ocasiones de gol claras que se cuentan con los dedos de una mano. Nada fuera de lo normal. El Real Oviedo marcó uno de esos goles que en partidos así raramente no significan tres puntos pero el Córdoba, cerca del 90, rescató un punto que dejó al oviedismo helado.

La jornada era propicia para poner de vuelta y media a la zona alta de la tabla. Con los cuatro primeros jugando entre ellos, ganar en Córdoba significaba acercarse a todos ellos y presentar candidatura a todo. La victoria a domicilio tendrá que esperar y, aunque los azules hicieron más méritos, deben seguir buscando el camino que les llevó a aspirar a todo. Saúl Berjón no puede con todo.

El aspecto táctico

Juan Antonio Anquela optó por no cambiar mucho respecto al once que ganó al Granada y Guillermo Cotugno volvió a ocupar el carril derecho. Rocha entró por Mariga y Toché fue el nueve, todo como estaba previsto. La primera media hora fue el partido del miedo. Los carbayones obligaban a Kieszek a pegar en largo pero luego presionaban a partir del medio campo, mientras que los locales, con pocos recursos en salida de balón, buscaban desesperadamente a Reyes para que frotara la lámpara de genio. 

El Oviedo se mostraba cómodo en defensa pero con balón se precipitaba, encontrando acomodo en la banda izquierda pero sin terminar de hacer daño por derecha. Por su parte, Sergi Guardiola era el único peligro que representaban los blanquiverdes. El ariete manacorense bajaba a la medular para recibir de espaldas y descargar a las bandas, momento en el que el Córdoba hacía algo de daño a los azules, aunque no pasó a mayores.

El ataque azul surgía siempre de la asociación entre Saúl Berjón y Mossa. Así lleva ocurriendo toda la temporada y no tiene pinta de que vaya a cambiar. El lado fuerte del Real Oviedo fabricó la jugada que Fabbrini, titular de nuevo, acabó transformando en el 0-1. En un partido en el que había pasado poco, los ovetenses congelaban el Nuevo Arcángel con cuatro toques bien dados.

La pelota pasaba al tejado cordobés y los de Sandoval no tenían demasiadas soluciones. El trío atacante del Oviedo se vino arriba y en varios momentos subió una marcha en su presión, pero el doble pivote no acompañó y los intentos de robar en campo rival se quedaron en nada. Alfonso Herrero, con una mano espectacular a una falta de Reyes, despejaba a córner la única situación de peligro generada por los locales

El segundo tiempo siguió más o menos por el mismo camino. El Córdoba se estiró un poco más pero no encontraba el camino al área azul, mientras que el Oviedo estaba cómodo defendiendo pero no tanto en campo del rival, donde las pérdidas constantes y la poca fluidez hacían imposible poner en peligro a Kieszek. Solo Fabbrini y Saúl, aguantando el balón en situaciones de desventaja, daban aire a los de Anquela.

Los minutos pasaban y el Real Oviedo sonreía. Sonreía tanto que la siguiente ocasión de gol fue para los azules y no para los califas. Tras otra jugada generada en la izquierda, Mossa ponía un balón que Linares, solo ante el portero local, no supo aprovechar. Era el 78' y el 0-2 hubiera acabado con todo. En la recta final del partido llegó el 'chasco'. El Córdoba empataba y, lo que antes del partido parecía un buen resultado, suponía un bajón para todo el oviedismo. Diegui Johannesson tuvo la última, pero el alma de lateral salió a relucir y prefirió pasar en vez de tirar.

Diez jornadas para el final, época famosa por aquellas palabras de Luis Aragonés. 'El Sabio' decía que ahora se decidían los campeonatos y el Real Oviedo llega a la fase más importante de la temporada con dudas, pero vivo. Que no es poco. Diez partidos para soñar. Si los azules se siguen acercando a la versión que vimos entre noviembre y febrero todo es posible. Saúl hace el resto. 

Los cambios

Las molestias musculares se convirtieron en protagonistas y Cotugno y Rocha tuvieron que abandonar el terreno de juego por el mismo motivo. Diegui y Linares fueron los dos primeros cambios y ambos, sin tener mucha influencia en el juego, tuvieron dos ocasiones que pudieron cambiarlo todo.

Hidi entró sin tiempo para nada y la parroquia azul se quedó con las ganas de ver a Viti, algo que le llena de orgullo cada vez que sucede. El canterano es de los pocos hombres ofensivos además de los titulares en los que confía Anquela y los partidos piden a gritos su descaro y potencia. Veremos ante el Alcorcón.

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