La Pizarra: Naufragio

El Real Oviedo se mostró muy espeso ante un rival que le superó en todo

Anquela Real Oviedo Zaragoza Carlos Tartiere.Anquela, antes del enfrentamiento ante el Zaragoza
Anquela, antes del enfrentamiento ante el Zaragoza

Oviedo

Un mal partido, el peor de la era Anquela, tuvo como resultado el contundente 0-4 encajado por el Real Oviedo frente al Zaragoza. Un enfrentamiento con mucho juego táctico en el que Imanol Idiákez superó con holgura a su homólogo oviedista. Lo más preocupante fue la poca capacidad azul revertir una situación negativa en lo que duró el encuentro. 

Tapar la salida de balón. Obligar al juego en largo

El primer movimiento de Idiákez fue muy claro: Dificultar el primer pase en la construcción del Real Oviedo. Álvaro Vázquez se situó entre Carlos Hernández y Johannesson. Gual hizo lo propio entre Christian y Mossa. Pombo ocupaba la zona central, tapando a Tejera. 

El resultado fue una circulación muy lenta entre la defensa, consiguiendo que los azules abusasen del balón largo. Cuando no, el balón llegaba al lateral derecho, donde se intensificaba la presión para propiciar la pérdida de la posesión. 

Vigilancia máxima sobre el centro del campo

La segunda línea de presión maña era para Igbekeme, Ros y Zapater. Sus víctimas, Boateng, Tejera y Javi Muñoz. La misión era que no recibieran, que no enlazaran y que no consiguieran encontrar a los atacantes. El resultado fue inmejorable y el Zaragoza consiguió desconectar a tres de los hombres más destacados del Real Oviedo en este arranque liguero. 

Sin presión al hombre. Peligro constante

En el bando oviedista, parecía que la orden era dejar jugar el Zaragoza desde atrás, buscando la aparición de huecos para Joselu. Sin embargo, el error azul fue no presionar al hombre que llevaba el balón. Zapater, Ros y, sobre todo, Pombo tuvieron muchísimo tiempo para pensar con el esférico en sus pies. 

De una situación como esta llegó el primer gol, con un pase desde el centro del campo a la espalda de Carlos Hernández. El tercero también llegó del mismo modo, con Igbekeme conduciendo metros y metros sin recibir la presión de ningún futbolista azul. 

Pombo, fuera del radar azul

Con Álvaro Vázquez y Gual fijando a Carlos Hernández y Christian Fernández, Pombo se instaló entre la defensa y el centro del campo, campando a sus anchas a la espalda de los centrocampistas. Todos los despejes maños buscaron al '8', que respondió con un partidazo, creando grandes ocasiones para su equipo. 

Cambios, tercer gol y final del partido

El 0-2 y los cambios de Anquela precipitaron el final del encuentro. Tras el tanto de Verdasca se terminó el encuentro. A partir de ahí, el Zaragoza jugó a placer y el Real Oviedo fue incapaz de rearmarse tras un duro golpe, pese a que Christian dispuso de una buena ocasión para acortar diferencias. 

La salida de Johanesson del campo, con Bárcenas jugando en el lateral, desequilibró al equipo. Este movimiento fue aprovechado por Idiákez para introducir a Aguirre. El exoviedista volvió loco al panameño, poco acostumbrado a su nuevo rol.  

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