Más de 400 informes y muchas horas de fútbol: así trabaja la secretaría técnica del Oviedo

Pablo Fernández OVIEDO

AZUL CARBAYÓN

Ziganda charla con Francesc Arnau, Federico González y Bingen Arostegi en El Requexón en un entrenamiento de la pasada temporada
Ziganda charla con Francesc Arnau, Federico González y Bingen Arostegi en El Requexón en un entrenamiento de la pasada temporada Real Oviedo

El confinamiento no ha frenado la actividad en los despachos del Carlos Tartiere. David Comamala y Roberto Suárez explican cómo se organiza el equipo de Arnau

16 abr 2020 . Actualizado a las 19:07 h.

El fútbol sigue su camino en los despachos. Mientras que en el césped todo son incógnitas debido a la crisis causada por el coronavirus, las secretarías técnicas continúan siendo un hervidero de información. Ya no hay encuentros en directo, pero quedan muchos por revisar en los discos duros. Así trabaja el equipo de Francesc Arnau, director deportivo del Real Oviedo.

Como ya anunció el catalán en su última comparecencia ante los medios, Álex Díaz completó un equipo de trabajo formado por cuatro personas: el propio Álex, Arnau, David Comamala y Roberto Suárez. Desde mediados de febrero, el director deportivo del Real Oviedo implantó en la entidad un programa informático que permite compartir información y almacenarla.

«En estas tres semanas, entre los cuatro hemos realizado unos 400 o 450 informes de jugadores. Desde inicio de febrero llevaremos entre unos 1000 y 1200. Hay que tener en cuenta que a muchos de esos jugadores ya los conocemos, pero recuperamos información en distintos contextos», dice David Comamala, secretario técnico del Real Oviedo, en un vídeo realizado por el departamento de comunicación del club azul.

«Vemos unos tres partidos diarios cada uno, así que hay un volumen muy amplio de jugadores vistos. Ahora mismo en el software hay más de 400 partidos analizados en los últimos meses», añade Roberto Súarez. «Toda esa información eso va volcado a un software que se ha instalado en la secretaría técnica. Ahí están los partidos e informes de un jugador. Opinión de entrenadores, representantes, compañeros... Intentamos saber cómo es su forma de vida, su forma de entrenar y cómo compiten, cualidades que en un partido no llegas a ver», añade el de Grao, responsable también de la cantera azul. 

Cuando la secretaría técnica carbayona fija sus objetivos, el trabajo no finaliza. «Hay jugadores que ya son claramente perfiles interesantes para nosotros y nos centramos en verlos en situaciones diversas: jugando contra equipos que utilizan sistemas de juego distintos, en diferentes demarcaciones, jugando de locales o visitantes... Diferentes situaciones para tener un conocimiento más profundo del futbolista», explica Comamala. «Marcamos de manera muy clara los perfiles y vamos avanzando en cómo podría quedar la estructura de posiciones y jugadores necesarios de cara a la próxima temporada», añade Suárez.

Un confinamiento repleto de fútbol

«En un día normal intentamos ver dos o tres partidos, además de situaciones de juego de futbolistas que nos llegan a diario. Esto te lleva unas tres o cuatro horas diarias. Realizar el informe de un jugador tras ver esos partidos te puede llevar una hora/hora y media más. El resto del tiempo lo dedico a mantener el contacto telefónico habitual con agentes, técnicos y jugadores», comenta David Comamala.

«La principal funcionalidad de esta estructura es poder recopilar la máxima información sobre equipos, técnicos y jugadores. El objetivo es que cuando el director deportivo demande una información esta llegue lo más filtrada y trabajada posible», añade los ayudantes de Francesc Arnau.

En cuanto a los mercados más vistos, el nacional predomina. «Estamos muy centrados en el fútbol español: Primera, Segunda y Segunda División B. En esta última categoría hacemos hincapié en los equipos filiales, de cara a un futuro próximo. La actual situación de confinamiento nos ha dado la oportunidad de abrir el espectro de jugadores y países al que intentamos llegar para tener más información», finaliza Comamala.