El asturiano Cristian Fernández gana el concurso nacional de coctelería «Basque Moonshiners»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

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Cristian Fernández con el premio
Cristian Fernández con el premio Miguel Rey

El gijonés ha elaborado un combinado para homenajear a aquellos destiladores caseros que durante la ley seca elaboraban sus propios alcoholes a la luz de la luna

06 oct 2021 . Actualizado a las 18:46 h.

El asturiano Cristian Fernández se ha alzado con el primer premio del concurso nacional de coctelería «Basque Moonshiners». Con su nuevo combinado, elaborado a partir de patata alavesa, vermut de sidra natural y un extractor de ortiga, el joven gijonés ha homenajeado a aquellos destiladores caseros que durante la ley seca elaboraban sus propios alcoholes a la luz de la luna para hacer frente a otros 49 participantes. Al mismo tiempo ha hecho un guiño a su tierra y a su gente. «Es un orgullo porque la microdestilería que organiza el campeonato cuenta con alcoholes muy reputados y además permite romper todos los esquemas de esta cultura», resalta el barman.  

Bajo el nombre de Miss Moonshine, el cóctel vencedor parte de una base alcohólica proporcionada por la bebida típica asturiana, que ha estado «oxidando tres semanas para quitar parte de la amargura y que tenga un buen sabor de boca». A esta se le añade el cordial de lima con miel cruda asturiana y un extracto de ortiga que «le da un toque herbal mientras que sirve de recuerdo de la infancia puesto que todos alguna vez en nuestra vida nos hemos ortigado», detalla Fernández, quien lleva ocho años dedicándose a este oficio.  

Además, para hacer más peculiar si cabe el sabor, el combinado lleva un té ahumado que se ha elaborado a partir de manzanas californianas, así como un bíter amargo producido de un extracto del cáñamo y que sabe a jengibre.  Asimismo, otro de los distintivos del coctel es su presentación. «Elegimos un vaso corriente con tapa para simular los customizados del año 1920. Luego lo decoramos como si fuese un mazapán con un trampantojo de manzana. Además, el plato en el que iba colocado estaba decorado con dibujos de tinta china, que simulaban los primeros hombres que destilaban a la luz de la luna llena en el alto de la montaña para que no fuesen denunciados», resalta.