Las realidades de la carne en Europa: en el Reino Unido el consumo baja un 17 % y en España no deja de aumentar
SABE BIEN
En términos generales, un estudio concluye que el pico de la ingesta de carne llegará en el 2025 y que, a partir de ahí, se demandarán más sustitutos vegetales que cada vez imitarán mejor el sabor y el aspecto de esta proteína animal
08 oct 2021 . Actualizado a las 13:40 h.Mientras España sigue liderando el consumo europeo de carne (y pese a la controvertida petición del ministro de Consumo, Alberto Garzón, de reducir la ingesta de este tipo de proteína animal), otros puntos del Viejo Continente han ido modificando sus hábitos. Según un estudio publicado en The Lancet Planetary Health, en el Reino Unido el consumo de carne ha caído un 17 % en un decenio; concretamente en el periodo comprendido entre el 2008-2009 y el 2018-2019. No obstante, los expertos advierten que este descenso sigue siendo insuficiente para reducir el impacto de la dieta en el cambio climático.
Los investigadores, de la universidad de Oxford, analizaron datos recogidos en la llamada Encuesta nacional sobre dieta y nutrición (que incluye información de 15.000 personas) a fin de determinar los cambios en los hábitos de consumo de carne roja, blanca y procesada. Los expertos, liderados por Cristina Stewart, hallaron que la ingestión diaria media por cápita bajó en ese periodo de 103,7 gramos a 86,3 gramos, un descenso en torno al 17 %. El consumo de carne roja (como ternera, cerdo o cordero) descendió en 13,7 gramos y el de productos procesados en 7 gramos, pero aumentó en 3,2 gramos el consumo de carne blanca, de aves como pollo, pavo o pato. Los autores alertan de que hay que hacer más esfuerzos para conseguir la reducción óptima del consumo de cárnicos de un 30 % en diez años que recomienda la Estrategia nacional de alimentación, presentada recientemente en el Reino Unido. De acuerdo con este documento, esta disminución del 30 % es necesaria para reducir las emisiones de metano del ganado y liberar más terreno de pasto, como parte de las medidas para combatir el cambio climático. Stewart señaló que, aunque una dieta sin carne tiene menor impacto en el medioambiente, no es necesario eliminarla totalmente sino que bastaría con hacerlo un mínimo de dos veces por semana, lo que además beneficiaría la salud.
En España, verso suelto de las recomendaciones generalizadas, en el 2020 el consumo de carne aumentó un 10,5 %; no obstante, el sector cárnico refuerza, cada vez que se anima desde instituciones públicas a comer menos chuletones y solomillo, a recordar que España es uno de los países con mayor esperanza de vida. Y que algo tendrá que ver la dieta en todo esto. Pero si solo atendemos a lo que dice la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), los españoles superan, con mucho, las directrices marcadas: basta con comer entre 200 y 500 gramos semanales, y en nuestro país se consume más de un kilo.
Según un informe elaborado por Boston Consulting Group (BCG), el consumo de carne aún no ha alcanzado su pico, que estiman, basándose en una encuesta a la industria y más de 40 entrevistas con expertos, llegará en el 2025. A partir de ahí la ingesta de estos productos descenderá porque comenzará a igualarse con sustitutos vegetales que imiten, cada vez mejor, el sabor y la apariencia de los productos cárnicos.