La venezolana que conquista Oviedo con sus tartas de queso: «Tengo entre 15 y 20 sabores diferentes»
SABE BIEN
«Nada más que la gente prueba mis cheesecakes ya vienen por aquí casi todos los días», asegura Andrea Sandoval, la responsable de este nuevo templo de peregrinación para los amantes de esta dulce universal
26 dic 2025 . Actualizado a las 10:29 h.Aunque no se conoce con exactitud su fecha de creación, está comprobado que la tarta de queso ha deleitado a los paladares más golosos durante miles de años. Su receta original sigue siendo también un misterio, ya que a lo largo del tiempo ha sido adaptada y modificada según los gustos de cada país. Lo que sí está claro es que se ha consolidado como uno de los postres más clásicos y apreciados en todo el mundo. Gracias a su suave textura, su delicioso sabor y su gran versatilidad, se ha convertido en un dulce muy aclamado. Tal es su popularidad que no dejan de proliferar negocios de reposterías especializados en cheesecakes. Uno de ellos se encuentra en Oviedo y se ha convertido en el templo de peregrinación de los amantes de este manjar.
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«Nada más que la gente prueba mis cheesecakes ya vienen por aquí casi todos los días», asegura Andrea Sandoval, propietaria de Beso de Queso. Así es como se llama la pastelería que abrió en el barrio de Pumarín para rendir homenaje a la tarta más universal de todos los tiempos. Con este pequeño obrador, situado en la calle Fernando Vela, la venezolana de 42 años también ha hecho realidad su deseo de ser su propia jefa, de establecer sus propias condiciones de trabajo y de dedicarse a lo que realmente le apasiona: la repostería. Pero, el camino hasta materializar su sueño no ha sido nada fácil. Ha estado lleno de retos y desafíos que ha ido sorteado con esfuerzo y sacrificio.
Para empezar tuvo que abandonar su país natal, con todo lo que esto implica. Dejar atrás familia y amigos, enfrentarse a nuevas culturas y costumbres, adaptarse a un entorno desconocido, además de comenzar de cero tanto en lo personal como en lo profesional. Aunque esto además suponiese paralizar la construcción de una casa en la montaña y convertirse por primera vez en madre en un lugar extranjero, ya que en ese momento estaba embarazada. Pero, en realidad, la vida en Venezuela era «insostenible», así que no le quedó más remedio que hacer las maletas y cambiar sus planes de futuro.
Corría el año 2014 cuando Andrea llegó a la península ibérica. Como parte de su familia llevaba meses establecida en el levante español, decidió hacer lo mismo y se asentó en Alicante. Pasadas unas semanas dio a luz a su hijo y, como no podía volver a adentrarse en el mercado laboral como administrativa, ya que la maternidad lo impedía, decidió seguir formándose profesionalmente. Como siempre le había gustado la gastronomía optó por sacarse el título de Técnico Superior en Dirección de Cocina. Tras graduarse comenzó a trabajar en el sector. «Empecé desde abajo, primero como limpiadora, después como ayudante de cocina y ya luego como encargada de los fogones. Ahí empecé a hacer tartas de queso que son mi especialidad», asegura.
Tras casi una década residiendo en el sur de España, esta venezolana decidió que había llegado el momento de trasladarse al norte. Volvió a hacer las maletas y puso rumbo a Asturias, donde se afincó en la capital. «Con 14 años hice un viaje familiar porque mi abuelo era de Oviedo, y nada más conocer la ciudad me encantó. Siempre dije que era mi lugar favorito, porque el clima y el paisaje son muy parecidos a los de donde soy, Mérida, en Venezuela», confiesa. Una vez asentada en el barrio de Pumarín, zona donde ya vivía una tía suya, comenzó a emplearse en el sector de la hostelería. Pero al cabo de unas semanas, por serios problemas de salud, tuvo que sacar la baja laboral.
Durante este tiempo de ausencia laboral, comenzó a rondarle la idea de abrir su propia tienda de repostería, especializada en tartas de queso. La motivación creció cuando recordó el momento en que un cliente asturiano le dijo que su tarta de queso «la había transportado hasta Nueva York» por su sabor, unas palabras que tenía grabadas a fuego en su memoria y que la impulsaron a hacer realidad su sueño de emprender. Se puso, por tanto, en contacto con la Cámara de Comercio de Oviedo para que la orientasen. En este órgano consultivo público le marcaron el camino a seguir y la ayudaron con todos los trámites necesarios para abrir su propio obrador. Entre gestiones varias, Andrea aprovechó para seguir formándose en la elaboraciones de cheesecakes.
Aparte de realizar todos los trámites burocráticos, la venezolana también tuvo que ponerse manos a la obra para reformar el local en el que iba a instalar su obrador y crear un espacio acogedor para recibir a sus clientes. Tras un proceso que «se alargó más de la cuenta», el pasado 22 de octubre pudo por fin abrir las puertas de Beso de Queso, una pastelería especializada en cheesecakes y otros dulces artesanales que han conquistado a los vecinos por su sabor, creatividad y presentación impecable. Cada día por las puertas de este establecimiento se deja ver un nuevo cliente que busca disfrutar de un delicioso bocado.
El producto estrella de esta pastelería son, sin duda, las tartas de queso. Andrea las elabora de manera completamente artesanal, respetando las recetas originales y utilizando ingredientes de primera calidad, ofreciendo una amplia variedad de sabores.«Tengo entre 15 y 20 sabores diferentes, aunque los más populares son tiramisú, cinnamon roll, nutella, kinder, amaretto y mascarpone», explica la repostera. Cada día busca sorprender a sus clientes con un sabor nuevo y garantizar la máxima frescura, por lo que no siempre prepara las mismas cheesecakes.
De todos modos, uno de los grandes puntos a favor de las tartas de queso es su durabilidad. «Una vez hice una prueba con una porción, la tuve 15 días en la nevera y cuando la fui a probar estaba riquísima. Tal vez la galleta estaba un poco blanca, pero lo que era la crema de queso estaba increíble. Es más, con los días se ponen mejor como todos los postres, que agarran como más sabor», destaca. Es precisamente esta capacidad de mantenerse deliciosas con el paso del tiempo lo que las convierte en un postre perfecto para cualquier ocasión. Consciente de ello, Andrea realiza tartas por encargo y siempre tiene alguna disponible en la tienda por si alguien, en un momento, dado necesita llevarse una entera.
Además de preparar tartas de queso, esta venezolana elabora otros dulces que cada bocado es una explosión de sabores. Uno de los más aclamados es el bizcocho empapado en tres tipos de leches y coronado con crema batida. Este postre, muy arraigado en la cultura gastronómica de su país, lo elabora en diversas versiones, desde el clásico con canela hasta los que llevan turrón, galleta de oreo, chocolate kinder o fresa como ingrediente principal. Prepara también quesillo, «el flan por excelencia de Venezuela», un plato cremoso y suave con el que mantiene viva las recetas tradicionales de su tierra natal.
Dentro de su amplia oferta, Andrea ofrece delicias como el cheese brown, una tarta de queso con base de brownie, las famosas New York cookies y mini cruasanes disponibles en varios sabores, pensados para sorprender y conquistar a todos los paladares. Como trata, en la medida de lo posible, de acercar a los asturianos los sabores de su país, prepara y pone a disposición de ovetenses y visitantes un pan brioche relleno de jamón, bacon, olivas y pasas, un producto típico de Venezuela que solo se elabora durante estas fechas tan especiales. «Aquí lo sirvo como si fuera un bocadillo pequeño pero nosotros, en casa, hacemos una barra más grande y vamos cortando en rodajes», precisa.
Después de diseñar su oferta gastronómica, con ese entusiasmo y esa creatividad que tanto la caracterizan, la venezolana busca ahora convertir a Beso de Queso en un referente de la repostería para ampliar así su cartera de clientes. «Sé muy bien que los postres son un pequeño capricho, no son productos de primera necesidad. Por eso, el hecho de que vengas una o dos veces por semana significa que ese lujo te lo ofrezco. Y eso es algo positivo porque me eliges a mí entre muchas confiterías», asegura Andrea, que continúa perfeccionando cada receta para que cada visita sea una experiencia única, con el objeto además de dejar una huella dulce en todos los asturianos.