Aida Rosales, sesenta años conservando el recetario tradicional asturiano

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Aída Rosales, la guisandera más veterana
Aída Rosales, la guisandera más veterana SaraCastano

A sus 83 años, la fundadora de Casa Eutimio es la integrante más veterana del Club de las Guisanderas

09 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La historia de Aida Rosales tras los fogones se remonta a abril de 1964. Fue aquel año cuando, con apenas dinero, pero con mucha ilusión, la asturiana se casó con su marido, Eutimio Busta, con quien abriría su propio restaurante en la localidad de Lastres: Casa Eutimio. Décadas después, en 1997, Aida formaría además parte del grupo de fundadoras del Club de las Guisanderas. Hoy, con 83 años, es la más veterana de una asociación de la que también forma parte su hija María.

Natural de Breceña, Aida comenzó desde pequeña a aprender las recetas clásicas de su madre y de su abuela, como la del arroz con leche, que aún hoy su hija María continúa preparando entre los postres de Casa Eutimio. «De mi madre aprendí recetas como la fabada o el pote asturiano; por aquel entonces se comía de todo», recuerda Aida.

Aida dio sus primeros pasos en la hostelería precisamente gracias a su marido, Eutimio. La familia de este conocía a los dueños de lo que hoy se conoce como Miramar, quienes habían decidido dejar el negocio. Con ilusión y el dinero de los regalos de boda, los recién casados decidieron abrir el primer Casa Eutimio, que doce años después se trasladaría al local de enfrente. «El 19 de marzo nos enseñaron el negocio y el 2 de abril nos casamos, sin ajuar ni nada. Yo tenía 21 años y él, 27. Me hice mi propio vestido de novia y aproveché unos zapatos blancos que tenía. Ese mismo mes inauguramos el restaurante sin tener mucha idea», recuerda la guisandera.

Elaboración Casa Eutimio
Elaboración Casa Eutimio SaraCastano

Aida comenzó a poner en práctica las recetas que había aprendido durante su juventud, que poco tenían que ver con la carta de mariscos y pescados que triunfa desde hace años en el local. «Fue Enriqueta, una señora de la zona a la que contratamos, quien me enseñó todo sobre la elaboración de platos de pescado».

En 1997, Rosales, junto a un grupo de mujeres asturianas, decidió crear el Club de las Guisanderas, un espacio propio que les permitiera desarrollar sus dotes culinarias y que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en un lugar donde salvaguardar el recetario tradicional asturiano. «Trabajamos para que los platos tradicionales sigan cocinándose y para dejar reflejada la gran variedad que existe en cada elaboración; el pote de Tineo es completamente distinto al de Llanes».

En los escritos de las guisanderas también hay lugar para el dulce. Entre sus recetas se recogen elaboraciones como la tarta de queso, el pastel de chocolate y las tartas de almendra y de sidra. Unas elaboraciones que durante años formaron también parte de la carta de Casa Eutimio y que aún hoy algunas conservan su lugar en ella.

En negocios como Casa Eutimio también se trabaja cada día para conservar las recetas originales. El restaurante familiar ha mantenido la tradición gracias a la siguiente generación: su hija María y su hijo Rafa continúan desde 2008 el legado familiar tras la jubilación de sus padres ese mismo año y mantienen a Casa Eutimio como una de las casas de comidas más reconocidas del Principado.

 

Elaboración Casa Eutimio
Elaboración Casa Eutimio SaraCastano

Aunque los comensales de Casa Eutimio ya no tienen la oportunidad de disfrutar de los platos de Aida, su familia aún sigue degustándolos a la hora de comer. «Sigo cocinando para ellos, siempre un plato de cuchara, como se hizo toda la vida», asegura. Y es que, entre los favoritos de la veterana, siguen estando la fabada y el arroz con leche.

Con el paso de los años, Casa Eutimio ha mantenido intacta la esencia de sus platos originales gracias a la conservación de las recetas de Aida que, «aunque se han ido adaptando a los nuevos tiempos», conservan su esencia. Otro de los secretos de su éxito es el producto de proximidad. «Usamos el producto que se cultiva aquí e incorporamos los productos de nuestra propia huerta, de una forma u otra, en nuestros platos», asegura María.