El momento dulce de la coctelería asturiana

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

SABE BIEN

Cocktail Saúl Vega e Iván Vázquez
Cocktail Saúl Vega e Iván Vázquez

Tres locales de la región están incluidos en la lista Top Cocktail Bars, la más prestigiosa del sector en España y Portugal, uno de ellos merecedor de la distinción con una estrella

11 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Si la gastronomía asturiana lleva años demostrando que goza de una salud excelente, lo mismo puede decirse de una de sus ramas, la coctelería, que está pasando por un momento dulce en la región. Prueba de ello es que, a pesar de que es una comunidad pequeña, cuenta con tres establecimientos en la lista Top Cocktail Bars, la más prestigiosa del sector en España y Portugal: Varsovia, en Gijón; Mala Saña, en Oviedo; y El Patio de Butacas, en Pola de Siero. Este último ha sido la gran sorpresa de la última edición de la lista al conseguir su primera Estrella Top Cocktail Bars, una distinción que comparte con tan solo 18 bares de toda España. Además, tiene el mérito de estar ubicado en la localidad menos poblada de toda la historia de los premios. Pola de Siero tiene poco más de 12.000 habitantes, y contar con un local de estas características en un lugar así es una rareza que le añade aún más mérito.

Una propuesta disruptiva

Alberto Díaz, Top Cocktail Bars
Alberto Díaz, Top Cocktail Bars

Lo que más distingue a El Patio de Butacas es una propuesta muy disruptiva e innovadora que, como explica su propietario, Alberto Díaz Noval, está basada en tres conceptos: raíz, identidad y apego. Empezaron haciendo cócteles clásicos, pero siempre con la idea de desarrollar una propuesta propia que fuera creciendo poco a poco. El punto de inflexión fue la carta de cócteles que presentaron en 2021, la primera plenamente integrada en su concepto. La idea era buscar la mayoría de los productos necesarios para elaborar los cócteles en el entorno más cercano. Se llamó «Madre», como explica Alberto Díaz, por cuatro motivos: la madre tierra, porque los productos procedían del entorno; la madre patria, porque estaba enraizada en la identidad asturiana; la madre de la sidra, porque todos los cócteles llevaban algún tipo de sidra; y, finalmente, en homenaje a las madres de sus madres, a la historia de sus abuelas y a su trabajo.

Uno de los cócteles, por ejemplo, se llamaba Zuce, en homenaje a la madre de una amiga que se encargaba de organizar amagüestos. «Al final, el cliente se entusiasma más porque son ingredientes que reconoce como propios: castañas, ortigas, helechos, zarzamoras, membrillos o manzanas», sostiene el propietario del local. Además, no solo importan los ingredientes, sino también la historia que hay detrás, algo que defender y contar.

La siguiente carta, que les llevó a obtener el máximo reconocimiento, se llamó Melecina y estaba inspirada en la medicina tradicional asturiana. Esa es la idea: que las cartas, además de los ingredientes, tengan un contexto. Y no pretenden quedarse con un cóctel para siempre. Aunque elaboran clásicos como el Manhattan o el Daiquiri, reservan sus creaciones propias para cada temporada. Gracias a ello, tienen clientes que acuden a Pola de Siero desde distintos puntos de España para probar su propuesta. Una pareja, por ejemplo, cogió un avión hasta Asturias para visitar la coctelería, probar el menú y regresar al día siguiente. Esta repercusión es algo que nunca deja de sorprenderles y que, por supuesto, siempre les produce una enorme satisfacción.

Pioneros en Gijón

Borja Cortina, Top Cocktail Bars
Borja Cortina, Top Cocktail Bars

Borja Cortina regentaba desde 1997 el bar El Palacio, en la plaza del Marqués de Gijón, y a principios de la década siguiente empezó a introducir la coctelería. Sin embargo, se dio cuenta enseguida de que aquel no era el lugar más adecuado. Era un bar con mucha afluencia de público y un ritmo más orientado a las copas. Entonces pensó en abrir un local más tranquilo, un espacio para ofrecer combinados de alta calidad.

Fue entonces cuando surgió la oportunidad de alquilar el local de Varsovia, situado en primera línea de playa y que había sido uno de los grandes referentes de la noche gijonesa. Su idea fue reconvertirlo en lo que es hoy. Inauguraron el establecimiento en junio de 2011 y comenzaron abriendo desde las cuatro de la tarde hasta las dos de la madrugada, un concepto que hoy está muy extendido pero que entonces resultaba novedoso. «Sabíamos que la ubicación iba a seguir encantándole a la gente y pensamos que podía ser adecuada para el público que había sido cliente veinte años antes, pero no para tomarse un montón de copas, sino una o dos bien elaboradas», explica Cortina.

Confiesa que entonces tenían «miedo, porque en 2011 nadie vendía cócteles. Cuando empezamos, a la gente le gustaba tomar una copa muy bien puesta, eso sí, pero vendíamos un 15 por ciento de cócteles. No sabíamos cómo iba a evolucionar la ciudad. De hecho, había gente que decía que tardábamos mucho en servir y que íbamos a durar cuatro días. No entendían que la propia elaboración del cóctel era parte del encanto. Hubo que hacer cierto ejercicio didáctico».

Fue un camino largo, pero su propuesta ha dado sus frutos. Ahora el porcentaje entre quienes eligen una bebida convencional y quienes optan por un cóctel ha cambiado radicalmente. De aquel 15% han pasado al 52. Ya son más los clientes que piden cócteles que los que no lo hacen. Y Varsovia tiene su propia creación de éxito, que ya elaboraban en El Palacio y que continúa en carta: el Collins de Fresa, una versión del Tom Collins con fresa natural y terminada con limonada de rosas.

Mezcla de público en Oviedo

MLS Top Cocktail
MLS Top Cocktail

Saúl Vega e Iván Vázquez tenían claro, durante la pasada década, que querían abrir una coctelería en Oviedo. En la ciudad siempre había existido tradición y, por entonces, el sector estaba resurgiendo con fuerza. Querían tener una buena base, formarse en la elaboración de los clásicos y, para aprender el oficio, viajaron mucho. Visitaron Japón, donde existe una gran tradición coctelera, y también Londres.

Fue precisamente en la capital británica donde se dieron cuenta de algo importante: las coctelerías estaban muy lejos de la imagen del bar de hotel sobrio y frecuentado únicamente por personas de cierta edad. «Veíamos locales divertidos donde la gente disfrutaba, donde convivían clientes jóvenes y mayores», explica Saúl Vega. Entonces, a la vuelta, lo tuvieron claro: tenían que crear un establecimiento desenfadado, que rompiera con la idea de que tomar un cóctel era algo aburrido.

«Necesitamos un nombre que tenga mala saña», dijo uno de ellos —no recuerdan quién—, y así nació el nombre del local, que no tiene ninguna relación con el conocido barrio madrileño. El establecimiento, situado en la plaza Juan XXIII, abrió sus puertas el 28 de diciembre de 2016 y desde entonces no ha dejado de ganar adeptos. Reconocen que tuvieron la fortuna de cruzarse con Roberto Valle, un asturiano que trabajó en algunas de las mejores coctelerías del mundo y al que consideran su maestro.

La propuesta de su carta se apoya en la coctelería clásica. Es una base irrenunciable y, a partir de ella, se puede «inventar algo e ir evolucionando; si coges tres botellas al azar puedes tener suerte, pero normalmente no funciona». Suelen renovar la carta —aseguran que pronto presentarán la nueva—, aunque no por completo, porque hay muchos clientes que acuden expresamente a por determinados cócteles. Uno de los más exitosos, curiosamente, es el Pisco Sour, cuya autoría se disputan Chile y Perú. También triunfa el Moscow Mule, un clásico de los años cuarenta que volvió a ponerse de moda gracias a Bad Bunny. En todos los casos, el objetivo es que quienes se acerquen al local disfruten de una buena experiencia.

Los tiempos cambian y Mala Saña ha sabido interpretar los gustos de clientes de todas las edades hasta convertirse en un establecimiento icónico de Oviedo.