Más allá de los beneficios tangibles que ha supuesto para el sector, ha servido para «subir la autoestima» de productores y consumidores
10 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El 4 de diciembre de 2024 la cultura de la sidra asturiana fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, un reconocimiento amplio que engloba todos los aspectos relacionados con esta milenaria bebida: desde la plantación de manzanos y la producción hasta el escanciado, los chigres y las espichas. Se trata de una distinción que, según el sector, ya se ha dejado notar y que, además, ha servido para «subir la autoestima» de productores y, por qué no decirlo, también de los consumidores.
Jorge García, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias, reconoce que «el tiempo vuela en todos los aspectos de la vida y en este año se ha notado el reconocimiento». En este sentido, valora que durante este tiempo «se formó una mesa en la que está representado todo el sector, se elaboró un plan estratégico para la conservación y potenciación de la cultura sidrera en todos los ámbitos —investigación, enseñanza, turismo, productores y lagares— y de ahí surgieron distintas acciones para desarrollar».
Estas acciones están «consensuadas entre todos y poco a poco se están poniendo algunas en marcha». En este sentido, no duda en asegurar que, en el sector productivo, conformado por lagares y cosecheros, «hay muchas esperanzas puestas en algunas de estas medidas para mejorar el sector».
Entre los objetivos de futuro figuran «hacer más plantaciones, que es una de las prioridades ahora mismo, e intensificar la promoción de los productos de Sidra de Asturias». García cree que la declaración de la Unesco «sí sirvió para dinamizar y para subir la autoestima del sector y de los asturianos en general».
Ese aumento del orgullo por lo propio ha llegado a «consumidores, hosteleros y productores». El presidente del Consejo Regulador de la DOP Sidra de Asturias considera que «esa autoestima te hace encarar el futuro con optimismo y eso se traduce en invertir, plantar y apostar más por el sector de la sidra».
Cree que «los asturianos somos muy dados a no apreciar lo propio y, en el caso de la sidra, hemos tenido que recibir un reconocimiento internacional» para valorarla como se merece. Y es que, por ejemplo, «el escanciado, la forma de servir la sidra a la que estamos tan acostumbrados, es único en el mundo y no le damos la importancia que tiene».
Del mismo modo, considera que hay que poner en valor la trazabilidad de la materia prima con la que se elabora esta bebida. No en vano, «los asturianos tenemos que beber sidra elaborada con manzanas asturianas al 100 %». En este sentido, señala que al consumir sidra de Asturias con denominación de origen «estás apoyando a todo el sistema productivo, al campo agrario y favoreciendo que se planten más pumaradas aquí, algo que hace falta, de modo que la riqueza se quede en Asturias».
A su juicio, esa «es la forma de apostar de verdad por una región, por lo tuyo». «Si tomas sidra elaborada con manzanas de otros lugares, estarán plantando manzanos en esos territorios. Por eso tenemos que saber apreciar la nuestra y consumir lo que se produce aquí». Jorge García recuerda que el pasado 15 de mayo cumplió un año como presidente del Consejo Regulador y destaca que, en esta nueva etapa, se está trabajando intensamente en reforzar la unidad del sector para tomar decisiones por consenso, no solo pensando «a corto plazo, sino también a medio y largo plazo».
En este sentido, lo más importante para el Consejo Regulador es «saber llegar a los consumidores», con un mensaje claro sobre «por qué tienen que beber sidra de Asturias y no otra», al igual que a los hosteleros. Indica que el organismo trabaja en un plan de marketing consensuado para los próximos cuatro años, con el objetivo de «sentar las bases del futuro» de un sector que «está viviendo un buen momento de ventas y una evolución positiva en los últimos años».
«Si el sector empuja en la misma dirección, podremos avanzar», estima. El presidente del Consejo Regulador de la DOP Sidra de Asturias recuerda que, de toda la sidra natural que se consume en el Principado, solo el 20 % corresponde a la Denominación de Origen, por lo que considera prioritario «revertir esa proporción».
A su juicio, la promoción que está llevando a cabo el Consejo Regulador, para que llegue al consumidor final y aumente el consumo, «tiene que ir acompañada de nuevas plantaciones». En cuanto a la diversificación, García considera que, además de la sidra natural, la sidra natural espumosa atraviesa un buen momento y cuenta con «muchas posibilidades». «Además, en 2026 estamos casi seguros de que conseguiremos incorporar otro producto más a la denominación de origen, que es la sidra de hielo», apunta. A su juicio, esta incorporación «redondea un poco el circuito».