Raquel Gago, cocinera: «Estudiar FP ha sido de las mejores decisiones que he podido tomar»

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

SABE BIEN

Raquel Gago, cocinera
Raquel Gago, cocinera

Después de cursar turismo y probar con oposiciones a administrativo, la joven encontró trabajo y descubrió su vocación tras hacer el Grado Superior de Cocina en Pravia

20 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Raquel Gago, oriunda de Corvera, es uno de esos casos en los que una estudiante descubre la Formación Profesional (FP) como el impulso casi definitivo a su carrera después de completar otros estudios y buscar profesiones que no acaban de cuajar. Después de estudiar toda la secundaria en Avilés, sacó el grado de Turismo en la Universidad de Oviedo y tras hacer un máster online empezó a trabajar. «Empecé en el mundo de los hoteles, como recepcionista un año en Valladolid, pero vi que eso no era lo mío, no me convencía mucho», relata.

Entonces, decidió cambiar de rumbo y opositar para administrativo. A esta oposición se dedicó un año y medio y descubrió que tampoco la llenaba. Se encontraba, entonces, en una situación complicada, porque «no sabía por dónde tirar ni lo que hacer». Entonces, echó la vista atrás y se dio cuenta de que, desde pequeña, le había gustado «muchísimo cocinar», y además todo el mundo le decía que se le daba bien. Hasta aquel momento la cocina le había llamado la atención pero no para estudiar algo relacionado con la profesión y dedicarse a ello. Entonces, le surgió la oportunidad de estudiar el Grado Superior de Cocina de Formación Profesional y no se lo pensó dos veces.

Eligió la sede de Pravia, porque le habían hablado de que era pequeña, con pocos alumnos que propician más atención, y que tenía mucha calidad. Se apuntó, cursó los dos años del grado y acabó el pasado mes de junio. Ya el primer año, hizo prácticas de tres semanas en Casa Fermín, en Oviedo, un restaurante con una trayectoria y un prestigio notables. Y para las del segundo año eligió Ferpel Gastronómico, en Ortiguera, un restaurante con una estrella Michelín. Fue aquí donde, nada más acabar los estudios, comenzó a trabajar. Hoy tiene un contrato indefinido.

«Estudiar FP ha sido de las mejores decisiones que he podido tomar». La formación le ha permitido acceder por la vía rápida a un oficio que le gusta, y que además tiene detrás algunos mitos que, según asegura, no se corresponden con la realidad. «Con la cocina siempre se oyen rumores de que es un trabajo muy sacrificado, que echas muchas horas, pero la recompensa para los que nos apasiona se compensa todo; y también cambian las normas de los contratos, la nueva hostelería no tiene jornadas intensas, y si encima te encanta la cocina, mucho mejor; a mí siempre me gustó ese estilo de cocina un poco más cuidado, en el que puedes investigar, probar nuevos sabres y nuevas formas».

Raquel Gago, cocinera
Raquel Gago, cocinera

Cuando empezó los estudios del grado superior, traía los conocimientos que había aprendido en su casa, y pronto vio ampliar mucho su horizonte de aprendizaje, y las opciones que tenía. «Los profesores te orientan y tú vas descubriendo qué parte te gusta más y por dónde te apetece tirar», explica. Y lo mejor de todo es que casi siempre tienen ocasión de hacer prácticas en sitios en los que la cocina les gusta. Ese fue su caso. Lo mejor que tiene esa Formación Profesional es que el esfuerzo suele tener recompensa. «Mientras saques buenas notas, te vean como una persona aplicada, sepan que tienes interés y que no quieres perder el tiempo, vas a tener buenas prácticas», asegura, porque ese fue su caso. «En la FP si eres buena, tienes ganas e interés puedes encontrar trabajo prácticamente sin acabar el curso; te abre muchas puertas».

Ella venía de cursar estudios universitarios y la parte académica no le supuso un gran esfuerzo. Pero el gran valor de la FP, a su juicio, es que «te enseñan otras muchas cosas, haces prácticas y talleres, y estás siempre en la cocina practicando», y a todo ello, en Pravia, se sumaba que, «al ser tan pocos, creas una comunidad y una familia que no hay en otros lados».

Ahora, está muy contenta con su trabajo como ayudante de cocina, en una empresa en la que ha encontrado muy buen ambiente. «Nos ayudamos entre todos, en la cocina, en la limpieza, en preparar el servicio o las elaboraciones para los menús o los eventos; somos un equipo», asegura. La cocina le gustaba de antes, pero fue esta oportunidad que le dio la FP la que la ayudó a dar el paso definitivo. Ahora, lo importante es mirar hacia delante. «Mi objetivo es estar aquí, aprender todo lo que pueda, ir creciendo profesional y personalmente», concluye.