«No hace falta sentarse en una mesa con mantel para comer muy bien»: así es el chiringuito gourmet que triunfa en el occidente asturiano
SABE BIEN
La joven sumiller Laura Fernández acaba de abrir, junto a su pareja Juan Arenales, este establecimiento situado en el área recreativa de As Pedreiras, donde ofrecen una auténtica experiencia gastronómica
20 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Apenas tenía 15 años cuando Laura Fernández empezó a trabajar en el sector de la hostelería para ganar un sueldo con el que costearse sus caprichos. Poco a poco, esta joven de Laviana fue descubriendo su pasión por el oficio de camarera hasta que se dio cuenta que era su verdadera vocación. Ni siquiera el grado universitario en Contabilidad y Finanzas que cursó consiguió apartarla de ese camino profesional. Al contrario. «Me hizo darme cuenta que no me gustaba estar en una oficina sino en un restaurante», confiesa. Al descubrir después el mundo del vino y formarse como sumiller logró consolidar su trayectoria laboral en un sector en el acaba de cumplir uno de sus sueños. Hace unas semanas abrió, con su pareja, un chiringuito para reivindicar que «no hace falta sentarte en una mesa con mantel de tela para comer muy bien».
«Hacía tiempo que pensábamos en emprender juntos porque la hostelería es algo que nos apasiona. A él se le dan especialmente bien las brasas (es cocinero) y yo estoy especializada en vinos, así que decidimos unir nuestras especialidades», cuenta la joven, que, al igual que su pareja, acumuló experiencia en diversos restaurantes de la región antes de dar el salto al emprendimiento. Tras una intensa búsqueda, encontraron el lugar idóneo para hacer realidad su proyecto, en el área recreativa de As Pedreiras, en El Franco. Una vez completados todos los trámites y después de darle un profundo lavado de cara al establecimiento, el pasado mes de junio abrieron sus puertas con un objetivo claro: demostrar que este tipo de negocios también puede ofrecer una propuesta gastronómica de nivel. «Cada vez se come peor y, cuando vas a un chiringuito, muchas veces la oferta es de poca calidad», lamenta.
Con el propósito de desterrar la idea de que los establecimientos situados junto a la playa sirven únicamente comida de batalla, Laura y su pareja, Juan, han apostado por una propuesta gastronómica gourmet con la que buscan sorprender a sus clientes. «Queremos demostrar que en un chiringuito se puede comer muy bien y, además, sin necesidad de gastar mucho dinero. Todos nuestros platos tienen precios asequibles», asegura la responsable del establecimiento, situado a escasos minutos del arenal de forma triangular que comparten los concejos de El Franco y Tapia de Casariego en la desembocadura del río Porcía.
Lejos de la oferta habitual de este tipo de establecimientos, su carta reúne elaboraciones cuidadas y materia prima de calidad. «La mayoría de los ingredientes con los que elaboramos nuestros platos los adquirimos a Aitor Vega —maestro queso— y La Mar de Tazones —especialistas en conservas , porque la base de nuestra cocina son los productos gourmet», admite. Entre sus propuestas destacan una amplia variedad de gildas elaboradas por una joven pareja que triunfa en los mercados asturianos, además de salpicón de centollo y buey de mar, ostras con salsa de maracuyá y mejillones en escabeche.
La carta de este chiringuito de As Pedreiras también incluye tortilla de patata negra, tablas de quesos y embutidos y una selección de hamburguesas gourmet. «Tenemos una elaborada con carne de vaca madurada durante 60 días; otra de cecina con salsa de yema curada y queso ahumado; y una tercera con bacon, queso cheddar y salsa burger», explica. En el apartado de los postres no faltan una tarta de queso casera y la delicatessen de limón de La Ermita, una reconocida elaboración procedente de Cantabria.
Como no podía ser de otra manera, el vino ocupa un lugar protagonista en este chiringuito de As Pedreiras. Laura, sumiller de profesión, ha diseñado una carta que reúne siete referencias cuidadosamente seleccionadas, con blancos y tintos de Asturias, del resto de España y de otros países, además de un espumoso que va variando en función de la propuesta del momento. Su intención va más allá de ofrecer una buena copa de vino. La hostelera ya trabaja en la organización de catas con las que pretende acercar la cultura vitivinícola a sus clientes. «El mundo del vino es muy amplio y hay que respetar todo lo que hay detrás: el tiempo, la pasión del elaborador y el trabajo que hay en cada botella», defiende.
«El chiringuito está siendo un éxito total»
Al ofrecer una auténtica experiencia gastronómica en un enclave además privilegiado, desde que abrieron las puertas del chiringuito el pasado 6 de junio, no han dejado de recibir clientes. «La verdad es que está siendo un éxito total», afirma Laura, orgullosa y agradecida por la excelente acogida que ha tenido el proyecto. A su juicio, el occidente asturiano necesitaba una propuesta de estas características. «Pasamos mucho tiempo por esta zona, porque Juan es de Tapia, y veíamos que faltaba algo. Aquí se come muy bien, en sitios como la Taberna de Viavélez o Casa Vicente, pero son restaurantes más formales y con otro tipo de precios. No había un lugar donde, en verano, pudieras tomar algo con tranquilidad y comer, por ejemplo, una buena hamburguesa mientras disfrutas del atardecer», explica.
Además de la oferta gastronómica, el negocio pone a disposición de los visitantes todo lo necesario para utilizar las barbacoas del área recreativa. «Vendemos el carbón, las pastillas de encendido y todo lo que puedan necesitar», explica Laura sobre un servicio que facilita que familias y grupos de amigos disfruten de una jornada al aire libre con total comodidad.
En este chiringuito del área recreativa de As Pedreiras no solo se come y se bebe bien sino que uno también puede relajarse. Los amplios y cómodos sofás repartidos por la terraza, las vistas al entorno natural y el ambiente distendido convierten el establecimiento en un lugar pensado para disfrutar sin prisas. «La gente se siente como si estuviera en su casa», asegura la hostelera, antes de señalar la tranquilidad que ofrece el espacio, donde los más pequeños pueden jugar con seguridad mientras los adultos disfrutan del entorno.
Así es como Laura Fernández y Juan Arenales han dado un impulso a la oferta gastronómica del occidente de Asturias. Si todo sigue yendo tan bien como hasta ahora, mantendrán abiertas las puertas del chiringuito, al menos, cuatro años —tiempo por el que se les ha concedido la licencia—. «Nuestra idea es abrir desde Semana Santa hasta el puente del Pilar y el resto del año aprovechar para trabajar en otros negocios hosteleros y seguir aprendiendo», confiesa la joven pareja, que sueña con tener su propio restaurante. «Ese es nuestro principal objetivo», admiten, antes de reconocer que, cumplan su deseo o no, seguirán «siempre» dedicándose al mundo de la gastronomía. «Eso lo tenemos clarísimo», dicen entre risas.