La venezolana que cambia Valencia por Asturias para seguir creciendo con sus tartas de boda: «Quería un lugar más tranquilo»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

SABE BIEN

Daniela Díaz
Daniela Díaz @cheveremedia

Tras cinco años, dirigiendo su negocio desde Valencia, Daniela se trasalda agijón para abrir su nuevo obrador en la calle Carlos III

17 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Como tantos otros venezolanos, Daniela Díaz llegó a España en busca de nuevas oportunidades y un futuro mejor. Su primer destino fue Valencia, ciudad en la que puso en marcha su propio proyecto de pastelería. Cinco años después, decide trasladarlo a Asturias, donde afronta esta nueva etapa con la esperanza de encontrar «una vida más tranquila».

Daniela Díaz comenzó sus estudios de Comunicación Social en Venezuela. Durante su etapa universitaria, la venezolana descubrió además su gran pasión. «Mi padre es diabético y, en la búsqueda de preparar dulces que él pudiera comer, descubrí que me encantaba el mundo de la repostería», relata.

Así, Díaz decidió completar sus estudios formándose en pastelería. Tras finalizar, comenzó a trabajar en un obrador en su país natal, pero con 23 años tomó la decisión de explorar nuevos horizontes. Primero, relata, se mudó a Panamá, «donde también tuve la oportunidad de trabajar como pastelera, pero allí estuve muy poco tiempo». Después, continúa, «creí que la mejor opción era venirme a España e intentar crear algo propio».

Daniela Díaz
Daniela Díaz @cheveremedia

En 2019 aterrizó en Alicante, donde apenas estuvo unos meses, hasta que Daniela encontró su lugar en Valencia. En esta ciudad del Mediterráneo comenzó a gestar lo que sería su propio negocio de pastelería y, aunque la idea inicial era «ser un obrador al uso y vender cosas al público», terminó especializándose en tartas para eventos, sobre todo para bodas.

Crear un negocio desde cero nunca es sencillo, pero Daniela encontró en las redes sociales el escaparate perfecto. «Aproveché mis estudios en comunicación para tener presencia en redes sociales. Comencé publicando algunas recetas y consejos de pastelería y, poco a poco, la gente se fue interesando en mi contenido» y comenzó también a crecer el gusto por sus elaboraciones.

En su crecimiento ayudó además la pandemia. «Dentro de todo lo trágico que fue, esa época me sirvió para asentar unas bases más sólidas de lo que realmente quería hacer». El proyecto de Daniela se consolidó dentro del sector de la pastelería especializada en eventos, pero a principios de este año la venezolana sintió «que necesitaba un cambio».

«Llegó un momento en el que no quería que toda mi vida fuera trabajar», explica. Tras meditarlo junto a su pareja, ambos decidieron comenzar de nuevo en Gijón. «Fue una decisión más personal. Mi pareja había estudiado en Asturias y le había encantado. Por mi parte, quería un lugar más tranquilo en el que poder seguir creciendo profesionalmente, así creimos que Gijón era el lugar perfecto».

Ahora, Daniela Díaz ultima los detalles de la apertura de su nuevo obrador, que se ubicará en la calle Carlos III, en Gijón. Aunque las tartas de boda continuarán siendo su gran especialidad, la venezolana espera poder contar en su local con un pequeño espacio de venta al público.

«Aunque las tartas son cuestión de gusto», Daniela asegura que sus elaboraciones más exitosas en la actualidad son las frutales, aunque cuenta con varios sabores de bizcocho y relleno. La clave del éxito de estos pasteles, asegura, está en «mantener el equilibrio entre los sabores». Destacan, además, sus decoraciones, que combinan a la perfección «el estilo tradicional con un toque moderno».

En esta nueva etapa en Gijón, Daniela afronta el reto de consolidar su proyecto en Asturias sin renunciar a la esencia que ha marcado su trayectoria. Su objetivo es seguir creciendo tanto personal como profesionalmente, adaptar poco a poco su propuesta a los gustos de los asturianos y, al mismo tiempo, mantener aquello que la ha distinguido hasta ahora. Un nuevo comienzo que llega con la experiencia acumulada durante cinco años de emprendimiento y con la ilusión de construir, lejos de Valencia, una vida más tranquila sin dejar atrás su pasión por la pastelería.