Un menú a ciegas para conquistar el paladar, así es la apuesta culinaria que triunfa en Santo Adriano: «Emprender en el entorno rural no es sencillo»
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El restaurante Tramunte, regentado por Hugo Ortiz, combina el producto local asturiano con las técnicas culinarias que el chef ha aprendido durante su experiencia profesional en el extranjero.
30 oct 2026 . Actualizado a las 17:35 h.Cuando la carta de un restaurante está llena de buenas opciones, a veces es complicado decantarse por qué plato degustar. Hugo Ortiz pone solución a este dilema. En 2024, abrió las puertas de su restaurante Tramunte y pronto dio con la clave: «un menú de cinco pases ¡a ciegas!». En su establecimiento, el comensal no descubre con qué platos se deleitará hasta que los tiene sobre la mesa. Pero la historia de Ortiz en la hostelería se remonta años atrás.
Los estudios «nunca fueron lo suyo», por lo que, cuando a Hugo Ortiz le plantearon que «o estudiaba o trabajaba», el ovetense decidió matricularse en el grado medio de Gastronomía y Turismo en la Escuela de San Lázaro, en Oviedo. «Por aquel entonces lo odiaba», confiesa Ortiz. Y aunque aquello no era precisamente su pasión, completó sus estudios con éxito. Comenzó a trabajar en conocidos establecimientos de la región, mientras ampliaba sus conocimientos y ganaba experiencia en el mundo de la hostelería. Con el tiempo, aquello que empezó siendo una opción de descarte terminó conquistando al cocinero.
Con el objetivo de ampliar sus horizontes, Ortiz comenzó a viajar a distintas partes del mundo, donde continuó estrechamente vinculado a la hostelería. «Estuve en Barcelona, Alemania e, incluso, en Argentina, siempre trabajando dentro del mundo de la gastronomía», explica Hugo. En 2019, decidió regresar a su tierra natal, Asturias, donde comenzó a tomar forma la idea de poner en marcha un proyecto propio.
«En 2023, me surgió la oportunidad de emprender en Oviedo», explica Ortiz. Sin embargo, el cocinero era reacio a crear su propio negocio en la capital asturiana, «por la complejidad que esto podía conllevar». Aun así, decidió dar el paso y abrió su propio restaurante, aunque el proyecto no se mantendría en marcha durante mucho tiempo.
«En 2024, decidí que me quería marchar de Oviedo y, justo por aquel entonces, me llamó mi hermano diciendo que había visto un restaurante en venta en un pueblo». Sin pensarlo dos veces, aquella misma tarde, tras el servicio de comidas, Hugo cogió su coche y se trasladó hasta Villanueva de Santo Adriano, en el concejo de Santo Adriano, donde se encontraba el que podría convertirse en el local de su próximo restaurante. «Desde el principio me encantó y me vi creando allí lo que siempre había querido: un restaurante pequeño en el que poder trabajar con la gastronomía local».
Así, en noviembre de 2024, Hugo Ortiz abrió las puertas de Tramunte, una pequeña taberna en la que la gastronomía asturiana se fusiona con las técnicas que el cocinero aprendió en el extranjero. Aunque Ortiz había logrado lo que siempre había soñado, confiesa que «emprender en el entorno rural tampoco es sencillo, pero es lo que siempre he querido». «Tienes que traer a los clientes hasta aquí porque no estamos en una zona de paso».
Un menú de cinco pases ¡a ciegas!
Ortiz encontró la fórmula para diferenciarse precisamente durante uno de sus servicios de comidas. «Llegó una pareja que me dijo que no tenía claro qué pedir, porque quería probar varias cosas». Aquella petición, junto con un viaje al Principado, le dio la clave para crear su menú a ciegas. «Vi que vendían paquetes al peso y que, aunque el comprador no sabía lo que había dentro, la cola daba la vuelta al edificio».
Así, Ortiz comenzó a trabajar en un menú de cinco pases por 40 euros, en el que el comensal no sabe qué platos degustará hasta que se los sirven en la mesa. Al principio, confiesa, la iniciativa no fue del todo bien acogida por los clientes. «De todas las comidas que daba, quizá solo tres o cuatro mesas pedían este menú». Sin embargo, aquella peculiar propuesta gastronómica se fue haciendo cada vez más popular y, gracias al boca a boca, ahora el 95 % de los comensales de Tramunte se atreve a pedir el menú.
A pesar de su éxito, Hugo tiene claro que quiere que su proyecto se mantenga como «un negocio pequeño y honesto en el que prime el trato cercano y las relaciones personales», sin renunciar a su compromiso con la calidad de los alimentos y el comercio de proximidad.