Ha sido un fenómeno del confinamiento. Con el país encerrado en casa por el covid, el «streamer» es la nueva estrella mediática cuya fama va más allá de los videojuegos
La aristócrata recibirá 6,5 millones anuales y el Estado tendrá una opción de compra cuando se acabe el alquiler, según un acuerdo que el Gobierno califica de muy satisfactorio
La fuga de streamers a Andorra, como el caso reciente de El Rubius, reabre el debate sobre este trabajo. Cada vez más personas hacen de esto su empleo a tiempo completo o parcial.