Natalia Rodríguez heredó de su padre la pasión por la elaboración de vino. Dejó su carrera de abogada para dedicarse a la producción natural y fundar Bodegas Corisca, de proyección cada vez más internacional
Una turbulenta vida familiar se convierte en el retrato de casi un siglo de transformación social en Brasil. Una novela gráfica sobresaliente y adictivo