Las inversiones en la transición verde no deberían verse afectadas por las nuevas necesidades sino, más bien al contrario, ganar un mayor impulso. Y no solo por alcanzar los objetivos en materia de emisiones, tan necesarios en nuestro planeta, sino también y, sobre todo, para lograr más independencia en materia de energía. Afrontar los retos derivados de la guerra requiere de capacidades adicionales a las que cuentan los países de forma individual y Europa está llamada a ser de nuevo la solución
Miguel A. Vázquez Taín