El filme, una digna animación con la modestia como bandera, luce algunas imperfecciones que tendrían su origen en el propio guion, y repercuten en el ritmo
Denys Arcand recupera su mejor tono, con un mayor nivel de desenfado, para alegar contra el mundo del dinero y el detritus social que provoca, para acabar apelando a la solidaridad
Con esta película se congraciará con la cinefilia exigente, esa a la que nos horrorizó «Los amantes pasajeros» o nos supo a poco buena parte de su cine reciente
La película de Joe Cornish nos devuelve a los años ochenta, una propuesta muy atinada en unos tiempos en los que la chavalada se ahoga en chatarra digital