Propietarios y trabajadores de la hostelería cuentan cómo se sienten al volver a trabajar con unas condiciones «demasiado estrictas»
14 dic 2020 . Actualizado a las 11:30 h.Con resignación, con un metro en la mano para calcular al milímetro las distancias y con muchas ganas. Así vuelven a levantar las persianas los negocios hosteleros. Tras cuarenta días cerrados por las medidas impuestas para evitar la expansión del coronavirus en Asturias, los bares y restaurantes vuelven a retomar su actividad. Eso sí con unas condiciones que a juicio de los trabajadores son demasiado estrictas, ya que «los gastos fijos son los mismos. Tenemos que seguir pagando el alquiler, la luz, el agua, etc. y con estas medidas nos acotan los ingresos», asegura Eliseo Morán, propietario de Koppas Café. De momento, la reapertura será progresiva, adecuada y proporcionada a la actual situación epidemiológica.
La incertidumbre acompaña a los hosteleros en su primer día, pero la sonrisa detrás de la mascarilla es inevitable. A primera hora de la mañana el olor del café ya invade los establecimientos y la satisfacción de poder volver a atender a la clientela más fiel se respira en el ambiente. «No sabemos cuándo nos van a volver a cerrar. Por eso, volvemos con mucha ilusión y fuerza. Cumpliremos y adoptaremos todas las medidas de seguridad para demostrar que nosotros no somos el problema de esta pandemia», asegura Raúl García, camarero de Bar La Caleya. «Tenemos muchas ganas de poder sacar adelante este pequeño negocio del que comen muchas familias y romper así con el estigma que hay detrás de este sector: ser los culpables de los rebrotes», añade.
Los hosteleros vuelven a coger las riendas del establecimiento con optimismo, pero saben que el cierre les ha provocado pérdidas irrecuperables. «Nos ha afectado mucho, a nivel anímico y sobre todo económico, son demasiadas las pérdidas y tardaremos tiempo en recuperarnos de este gran golpe», asegura Robles. Morán, por su parte, señala que «durante los veintiún años que regento este negocio, nunca he sentido tanta impotencia. Estos cuarenta días fueron muy duros y complicados, ya que los gastos nos los pasaron igual y tuvimos cero ingresos».
La campaña de Navidad puede ser una oportunidad para volver a obtener beneficio pero, «trabajaremos y sobreviremos para pagar los gastos y poco más, ya que las restricciones tan estrictas limitan mucho nuestra actividad», asegura Morán. «En mi caso el local es muy pequeño. Tuve que hacer un croquis y medir al milímetro para colocar bien las mesas para así poder atender al máximo de clientes, pero aun así no voy a poder conseguir una gran rentabilidad económica. Por eso, estaría bien una flexibilización de los horarios nocturnos. Dos horas más nos supondrían algo más de ingresos, que nos permitirían contrarrestar las pérdidas por las medidas impuestas», denuncia.
«De cara a las fiestas es complicado recuperar las pérdidas con estas condiciones. Tenemos un local pequeño y, por tanto, vamos a atender menos personas de las que desearíamos. El tiempo en Asturias tampoco acompaña para mantener y aprovechar el servicio de terraza. Así que arrimaremos el hombro, nos seguiremos adaptando a las rutinas de la gente y, por supuesto, seguiremos trabajando para volver a la normalidad. Con la ayuda de todos podremos salir adelante, paso a paso. Siempre anteponiendo la seguridad y salud de cada uno de nuestros clientes. La responsabilidad es primordial», sentencia García.
Algunos negocios deciden mantener el cierre
No solo la incertidumbre inunda los pensamientos de los trabajadores, sino que el sector abre también sus puertas entre las reivindicaciones y encierros acaecidos en las últimas semanas. Unas protestas donde defendían la seguridad del negocio y exigían menos restricciones. El Gobierno regional ha aceptado y ha levantado el veto para retomar la actividad, ya la que incidencia del virus en Asturias ha mejorado, pero algunos negocios han decidido permanecer cerrados porque la propuesta de reapertura es inasumible.
«Nosotros, por ejemplo, no podemos abrir. Apenas tenemos espacio y nuestros clientes son, principalmente, gente joven, quienes por lo general acuden aquí en horario de tarde-noche. Con el cierre tan pronto es inviable. Además, entre abrir las cámaras frigoríficas, la mercancía, la luz y con el resto de los gastos no sale rentable retomar la actividad. Los gastos son inasumibles con estas condiciones», señala Sara Prieto, camarera del bar L’Arrancaera. «Ya en la otra apertura fue muy difícil, sobre todo controlar a la gente. Los clientes se reúnen entre ellos sin problema, sin respetar casi las medidas. Y al final pues Policías no somos y no queremos que se nos sancione por ello, cuando no es nuestra culpa y mucho menos que se nos relacione con los rebrotes», añade Prieto.
Desde OTEA han denunciado «un cierre encubierto» y lamentan que no se haya escuchado ninguna de las medidas que planteaban desde un principio. La patronal pedía que se permitiesen seis personas por mesa, garantizando la distancia de 2 metros entre ellas y de 1,5 metros entre comensales. Además, solicitaba el retraso del toque de queda dos horas para que los establecimientos pudieran dejar de servir a las 23:00 y desalojar a las 23:30 horas, lo que facilitaría el servicio de cenas. Pero, el Principado solo ha retrasado el toque de queda una hora y no a la medianoche como reclamaba el sector.
Condiciones de reapertura
Esta reapertura del sector se llevará a cabo de acuerdo a las siguientes condiciones establecidas desde el Ejecutivo que exigen ciertas limitaciones a la hora de prestar el servicio.
- En los establecimientos de hostelería, restauración y terrazas no estará permitido el consumo en las barras. Se prohíbe el servicio en barra al cliente o por parte del cliente, excepto para la recogida de comida a domicilio.
- Tanto en el interior como en el exterior se realizará el consumo sentado en mesa. Deberá hacerse uso de la mascarilla cuando no se esté comiendo ni bebiendo y se evitará comer del mismo plato.
- En las mesas, tanto en el interior como en terrazas, se restringirá la presencia a 4 personas como máximo.
- La distancia de seguridad entre sillas de diferentes mesas será de un mínimo de 2 metros, tanto en el interior del local como en las terrazas.
- En los espacios interiores de las instalaciones se realizará un cumplimiento estricto de la normativa relativa a la ventilación y climatización garantizando la ventilación mediante ventilación natural u otros sistemas de ventilación. Aquellos espacios interiores que no puedan garantizar una ventilación adecuada no podrán ser usados.
- Se recomienda, siempre que sea posible, el consumo en terrazas para disminuir el riesgo de contagio.
Desde el Gobierno apelan una vez más a la aplicación de «la denominada regla de las 6M». (m)ascarilla, (m)anos, (m)etros, (m)aximizar ventilación y actividades al aire libre, (m)inimizar número de contactos, y «(m)e quedo en casa si síntomas, diagnóstico y contacto» para así evitar una tercera ola y cientos de muertes en Asturias en el próximo mes de enero.