El impuesto de sucesiones en Asturias se acerca más a las recomendaciones de la OCDE

La organización pide recaudar más para corregir desigualdades y señala a Madrid como paraíso fiscal interno


El impuesto de sucesiones es uno de los tributos más impopulares, lo es en buena medida por muchos malentendidos sobre su funcionamiento. De forma reiterada se le denomina «impuesto a la muerte» con la connotación de que grava a los fallecidos, o también se aduce que se trata de una «doble imposición» que carga la tasa dos veces a un mismo bien, pero los impuestos los pagan las personas, no los objetos; y un legado se paga por parte del heredero que recibe un incremento de patrimonio sin más mérito que ser familiar o beneficiario de un testamento. Por este cúmulo de sobreentidos causó un cierto estupor el informe hecho público esta semana por la OCDE en el que llama a los países, en el contexto de recuperación tras la pandemia, a poner en valor este tributo como un «importante instrumento» para recobrar recaudación. Ha sido polémico además por recoger la cita de un estudio que acusa a la comunidad de Madrid de actuar como un «paraíso fiscal interno» dentro del sistema autonómico español por sus bonificaciones radicales sobre el impuesto de sucesiones atrayendo (a veces de forma fraudulenta fingiendo una residencia que no es tal) a grandes patrimonios de otros territorios. La OCDE señala también que ese aumento de recaudación debería acercase más al 1% del PIB y dado que se trata de un tributo cedido a las comunidades sus resultados son muy desiguales: sin llegar a ese objetivo, Asturias se acerca más a la recomendación del organismo económico.

El Catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo, Javier Suárez Pandiello señala que «en un país como este en el que se dice que hay una imposición progresiva, y eso la marca la declaración de la renta que es progresiva pero entre asalariados, porque las rentas del capital tributan a tipos más reducidos, un impuesto que grava la transmisión del capital es lo menos que puede haber» y lamenta que se haga «populismo» respecto al impuesto de sucesiones de forma permanente desde el ámbito político y también desde el periodístico. «Todos los que atacan el impuesto sobre la base de principios liberales del mérito y la capacidad a mi juicio entran en una contradicción flagrante porque el señor que hereda no ha hecho esfuerzo ninguno, ni ha generado nada y le viene algo caído del cielo», destacando además que en EEUU es un tributo defendido por grandes fortunas.

Suárez Pandiello no comparte el argumento de que Madrid actúe como un paraíso fiscal interno «una vez que estamos de acuerdo en que se descentralice, tenemos que aceptar que haya diferencias», pero señaló eso sí, que ha su juicio, ha sido un error descentralizar la capacidad normativa sobre el impuesto, lo que ha dado pie a que haya grandes diferencias entre territorios y pueda cundir la sensación de agravio comparativo. «Si me preguntan si el impuesto debe de ser autonómico yo diría que no, este, como patrimonio, son impuestos hechos para ser estatales y en un estado descentralizado quien tiene más capacidad de redistribución de la renta es el gobierno central y así no hay este tipo de batallita fiscal y pelea por bajar más los impuestos entre territorios», destaca. 

En un artículo publicado en mayo de 2019 por los profesores Luis Puch (de la Universidad Complutense) y Antonia Díaz (de la Carlos III) se hizo una comparación de las recaudaciones por comunidades a lo largo de un período entre 2006 y 2016. En su balance destacaron que «aunque no descartamos que cierta competencia entre regiones forme parte de un buen diseño, creemos que un impuesto de sucesiones eficaz debería tener un suelo recaudatorio común suficientemente robusto en todas las comunidades, y algo por encima de la media actual para España, por ejemplo, más cerca de las cifras observadas para Castilla y León, Asturias y Aragón». Castilla y León se ha alejado de estos objetivos con su última reforma para bonificaciones del 99% de forma similar a Madrid.

Según citó Europa Press, la OCDE señala que «la crisis ha exacerbado las desigualdades existentes y ha golpeado más a muchos hogares vulnerables, y los enfoques tradicionales de recaudación, como aumentar los impuestos sobre los ingresos laborales y el consumo, como en la crisis de 2008, pueden ser menos deseables desde una perspectiva de equidad y perspectiva de crecimiento». De este modo, considera que es probable que la crisis suscite una reflexión sobre la necesidad de recurrir a fuentes de ingresos nuevas o infrautilizadas, que también pueden ser compatibles con los objetivos de reducción de la desigualdad, señalando que el impuesto de sucesiones podría desempeñar un papel especialmente importante en el contexto actual.

Si bien la mayoría de los países de la OCDE, un total de 24, gravan las herencias o donaciones, estos impuestos suelen generar muy pocos ingresos y actualmente representan únicamente el 0,5% de media del total de la recaudación fiscal. De hecho, entre los países analizados la recaudación del impuesto de sucesiones solo sobrepasaba el umbral del 1% del total de ingresos fiscales en Corea del Sur (1,59%), Bélgica (1,46%), Francia (1,38%) y Japón (1,33%). Con cifras correspondientes a 2016, Asturias llegaba al 0,55% mientras que Madrid apenas superaba el 0,20%.

La acusación de paraíso fiscal contra Madrid, en un momento en que España se dispone a debatir sobre una armonización de tributos entre autonomías, es un goloso instrumento para el cruce de acusaciones entre partidos y gobiernos, pero se apoya en datos. Parte del estudio Paraísos Fiscales, Wealth Taxation, and Mobility, que evaluó el impacto de la bonificación total del impuesto de Patrimonio en Madrid y tiene consecuencias, una concentración de la riqueza en la capital y una merma de recaudación para la periferia a la par que se incrementa la desigualdad entre regiones. De los mismos autores es «Fiscal Decentralisation and Mobility: Evidence from Spain's Income Tax System (Descentralización fiscal y movilidad: Evidencias de los ingresos del sistema impositivo en España» y que indica que hacer competencia a otras comunidades para atraer fortunas no es ta buen negocio al menos para el común de los ciudadanos: «la ganancia en ingresos fiscales resultante de la movilidad de estas personas que buscan la región con mayores rebajas, al menos en el corto plazo, es mucho menor que la pérdida en ingresos por bajar impuestos a quienes deciden quedarse».

Exenciones y renuncias

En Asturias el impuesto de sucesiones para familiares directos está exento hasta los legados de 300.000 euros, es decir, una herencia por un importe menor no tributa. En Madrid para cualquier herencia la bonificación del 99%, para grandes y para pequeños, de manera que en la capital alguien que reciba un legado por 120.000 pagaría una cantidad mínima y en Asturias no pagaría nada. Una herencia de 800.000 euros (que se suele citar en comparativas entre comunidades aunque es muy inusual) sí que pagaría en el Principado pero se ahorraría mucho en Madrid. Lo cierto es que muy pocas personas pagan este impuesto cada año, menos del 1% de las herencias entre padres, hijos y cónyuges pagan en el Principado que espera recaudar este año algo más de 75 millones de euros.

¿Hay fugas de empresas? Es algo muy difícil de cuantificar. De forma reiterada, según destacó Suárez Pandiello, las asociaciones de empresas familiares se quejan del impuesto en Asturias y lo señalan como causa de su desaparición o de marcharse a otras comunidades. Pero lo cierto es que la herencia de una empresa familiar está bonificada al 99% en Asturias «y a mí eso me parece mal», destacó el catedrático. «Una cosa es la liquidez y otra cosa es a solvencia, no vamos a pedir que pague una barbaridad si no tiene ahora mismo pero se puede arreglar a plazos y pagarse en 10 años pero no ahorrarse los impuestos».

Con frecuencia se señala también al impuesto como causa de la renuncia a herencias, que en Asturias son más frecuentes que en otras comunidades. Pero la causa real de las renuncias es que lo recibido lleve aparejada una deuda, normalmente una hipoteca porque buena parte del patrimonio está metido en pisos. Las renuncias se producen de forma sostenida en porcentajes similares en todas las comunidades, independientemente de sus bonificaciones o exenciones y, de hecho, el año pasado en Asturias disminuyeron. Frecuentemente se confunde sucesiones con el impuesto de plusvalías, de ámbito municipal, que se valora en función del catastro y que sí supone a menudo un desembolso importante para personas no precisamente acaudaladas. Es una tasa sobre la que los tribunales han puesto el punto de mira por aplicarse de forma injusta.

Mejorar la equidad

En su informe, la OCDE advierte de que, igual que el nivel de desigualdad se ha mantenido en niveles elevados o se ha incrementado durante las últimas décadas, las herencias también se distribuyen de manera desigual entre los hogares, beneficiando particularmente a los más ricos y, a medida que envejece la generación del baby boom, aumentando la concentración de riqueza entre las cohortes de mayor edad.

La organización concluye que los impuestos de sucesiones bien diseñados pueden contribuir a aumentar los ingresos y mejorar la equidad, con menores costes administrativos y de eficiencia que otras alternativas.

«Si bien la mayoría de los países de la OCDE recaudan impuestos sobre sucesiones, estos desempeñan un papel más limitado del que podrían en la obtención de ingresos y a la hora de abordar las desigualdades, debido a la forma en que han sido diseñados», dijo Pascal Saint-Amans, director del Centro de la OCDE de Política y Administración Tributaria.

«Hay fuertes argumentos para hacer un mayor uso de los impuestos de sucesiones, pero será necesario un mejor diseño si se quiere que logren sus objetivos», añadió.

Desde la perspectiva de la equidad, un impuesto a las herencias, en particular uno que tenga como objetivo niveles relativamente altos de transferencias de riqueza, puede ser una herramienta importante para mejorar la igualdad de oportunidades y reducir la concentración de la riqueza.

Además, señala la OCDE, si bien estos impuestos pueden afectar negativamente a las sucesiones en empresas familiares, al mismo tiempo pueden reducir los riesgos de asignación incorrecta de capital a herederos menos cualificados.

Por otro lado, apunta que los impuestos sobre sucesiones también tienen una serie de ventajas administrativas en comparación con otras formas de impuestos sobre el patrimonio, en particular respecto de los que se recaudan anualmente.

Independientemente del tipo de impuesto a la transferencia de patrimonio implementado, la OCDE señala una serie de reformas que los países podrían considerar, incluyendo el diseño de umbrales de exención para las herencias pequeñas, permitiendo a los herederos recibir cierta cantidad de patrimonio libre de impuestos.

Asimismo, la OCDE plantea la introducción de tasas impositivas progresivas para garantizar que quienes reciben más riqueza paguen más impuestos, así como la reducción de las diferencias en el tratamiento fiscal aplicado a los descendientes directos y el de herederos más lejanos, lo que rebajaría los incentivos para la concentración de transferencias entre los parientes más cercanos.

De su lado, la organización liderada por Ángel Gurría subraya la necesidad de minimizar las oportunidades de planificación y elusión fiscal con un mejor diseño del impuesto, así como con el refuerzo de las medidas para combatir la evasión fiscal.

«Los impuestos a las herencias no son una solución milagrosa», reconoció Saint-Amans. «Otras reformas, particularmente en relación con la tributación de los ingresos del capital personal y las ganancias de capital, son clave para asegurar que los sistemas tributarios ayuden a reducir la desigualdad», añadió, según recogió Europa Press.

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