Obesidad infantil: la pandemia que no logra empezar su desescalada

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Expertos sanitarios alertan de un problema de salud pública que se agrava con el covid

04 mar 2021 . Actualizado a las 16:15 h.

Es el ministerio con menor carga presupuestaria, pero tiene entre manos una misión de relevancia social y económica sin parangón: reducir las elevadísimas tasas de obesidad infantil en España. Porque lejos de ser un ejemplo a seguir, en un país donde las dietas atlántica y mediterránea forman parte del orgullo colectivo, esta asignatura queda año tras año para septiembre.

Con un 17,3 % de menores obesos —cifra que asciende al 23,3 % en niños cuyas familias ingresan menos de 18.000 euros anuales, según el último informe Aladino—, la cartera de Consumo, que lidera Alberto Garzón, ha lanzado un proyecto piloto con cien escolares para combatir una pandemia que, por otro lado, asola a prácticamente todos los países desarrollados. Se trata de una iniciativa que pretende conocer las percepciones de los chicos sobre sus hábitos alimentarios para identificar los motivos que llevan a una mala alimentación. En el Día Mundial de la Obesidad, dos especialistas explican las causas y nefastas consecuencias de una lacra a la que, ya advierten, «ni las instituciones públicas ni muchas familias quieren prestar atención».

Concretamente, estas palabras las pronuncia Cristina Tejera, endocrina del Hospital Naval de Ferrol, para añadir que «incluso los propios profesionales somos un poco condescendientes con este tema». Difícil, explica, darle la importancia que merece a un problema «que dentro del sistema sanitario ni siquiera tiene consideración de enfermedad, como ocurre por ejemplo con el tabaquismo, que cuenta con terapias financiadas para dejar hábito». Y así empieza un efecto dominó que tumba la última pieza en la mesa cuando al niño con obesidad sus padres le dan una ensalada de lechuga «mientras ellos cenan pizza y coca-cola. De este modo no solo se crea un estigma en el chaval, sino que probablemente estos menús saludables pasen a mejor vida porque estos padres no entienden que es necesario que ellos también coman bien por su propio beneficio», comenta en este caso la endocrinóloga pediátrica Marta Lendoiro.