La joven pareja que triunfa en los mercados de Asturias con sus gildas: «Tenemos unas 12 variedades»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

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Sergio Vega es uno de los socios fundadores de El Gildón
Sergio Vega es uno de los socios fundadores de El Gildón

Sergio Vega tiene con su novia Carla García un negocio dedicado a la venta de este popular pintxo de la gastronomía vasca

24 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Toda relación de pareja tiene sus propias metas compartidas. Uno de los propósitos que Sergio Vega y Carla García se marcaron al poco de conocerse fue el de crear una empresa juntos. Querían ir también de la mano en sus caminos profesionales, puesto que son completamente distintos: él es abogado y ella, enfermera. Durante un tiempo estuvieron dándole vueltas a distintas ideas de negocio, pero no fue hasta que hicieron un viaje al País Vasco cuando les llegó la verdadera inspiración a estos dos jóvenes de La Felguera, afincados en la localidad ribereña de Bueño. Allí descubrieron el delicioso sabor de las gildas, capaz de conquistar cualquier paladar, y vieron en este popular pintxo una gran oportunidad de emprendimiento, dado que, en ese momento, apenas tenía presencia en Asturias. Se lanzaron a la aventura, sin imaginar que meses después iban a tener el doble de facturación.

«A decir verdad, cuando empezamos con el negocio, las gildas no estaban de moda. Pero, de repente, ganaron popularidad y eso impulsó nuestra pequeña empresa», confiesa Sergio, a quien le pilló por sorpresa el bum de esta banderilla por excelencia de la gastronomía vasca. Jamás pensó que, poco tiempo después de dedicarse a la comercialización de este pincho a base de aceitunas, piparras y anchoas, acabaría convirtiéndose en un gran reclamo y, en consecuencia, disparando las ventas. De hecho, este asturiano de 25 años y su pareja, de 27, difícilmente podrían haber imaginado un arranque mejor para El Gildón. Así es como se llama su primer proyecto empresarial, que ha logrado consolidarse en muy poco tiempo dentro de un mercado en plena expansión.

Algunas de las variedades de gildas que venden
Algunas de las variedades de gildas que venden

Aún así, los comienzos no han sido fáciles. Aunque tenían clara su idea de negocio, materializarla no resultó nada sencillo. Para empezar tuvieron que hacer un pequeño estudio de mercado, con lo que ello supone. Esta investigación les sirvió para reafirmarse que lo mejor era la venta ambulante, puesto que les permitiría reducirían costes. Así podrían destinar la mayor parte de sus ahorros a adquirir gildas de primera calidad y ofrecer, por tanto, un buen producto, algo clave para diferenciarse de la competencia. «Además de que, económicamente, es la mejor forma de vender, no necesitas estar sujeto a un horario fijo y, además, tienes una gran afluencia de clientes. Por el rastro de Gijón, por ejemplo, pasan unas 10.000 personas», apunta.

El siguiente paso que dieron fue puramente burocrático. Además de sacarse el título de manipulador de alimentos —documento oficial que acredita que una persona ha recibido formación en higiene y seguridad alimentaria—, realizaron las gestiones pertinentes para darse de alta en autónomos, conseguir el seguro de responsabilidad y obtener el número de registro sanitario. Una vez reunida toda la documentación, para la que tardaron casi siete meses en obtenerla, solicitaron un puesto en varios mercados de Asturias. Tras asegurarles ubicación en el mercado de El Entrego, en La Corredoria (Oviedo) y en el rastro de Gijón, el pasado mes de junio pudieron comenzar por fin su actividad.

Pusieron en marcha el negocio marcando desde el primer momento la diferencia con sus principales competidores. «Lo que hace especial nuestro puesto, además de ofrecer productos de gran calidad, es el trato que damos a los clientes. Intentamos dar siempre lo mejor de nosotros mismos para que la experiencia de compra sea lo más cercana posible», asegura Sergio, que, al igual que Carla y la persona que tienen contratada, cuida al máximo cada detalle para garantizar un servicio cuidado y constante en todos los puntos de venta.

Elaboradas por ellos mismos a partir de ingredientes de primer nivel, las gildas se han convertido en el producto estrella de su puesto. «Tenemos unas 12 variedades, más o menos», explica Sergio, que destaca el abanico de opciones como una de las claves del éxito. Junto a la receta tradicional —con piparra, aceituna y anchoa— han desarrollado propuestas más innovadoras que buscan sorprender al cliente. Entre ellas, una versión con queso picante, anchoa y aceituna, así como otra de pulpo acompañada de pepinillo y aceituna. También ofrecen la conocida como «el matrimonio», elaborada con anchoa y boquerón, además de opciones como la de langostino o la de huevo de codorniz.

A esta amplia lista se suma la «bomba de ventresca», una aceituna grande rellena de pimiento, y la de doble boquerón. La gama se completa con una variedad más atrevida, que combina queso Tres Oscos, carne de membrillo y aceituna, ampliando así una oferta pensada para todos los gustos y paladares. «Hay algunas que gustan más que otras pero, por lo general, todas las que tenemos se venden muy bien porque, a base de ensayo-error, ya sabes cuales son las combinaciones que más reclaman los clientes», dice, antes de señalar que «si comparásemos nuestro puesto hace un año con el de ahora, ha experimentado un cambio muy significativo». Señal de que el proyecto ha sabido adaptarse para crecer en un mercado cada vez más competitivo.

Aparte de poner a la venta una amplia variedad de gildas, esta joven pareja ofrecen al público asturiano «las mejores» olivas. «Tenemos aceitunas que no se venden en ningún otro puesto, como la rellena de almendra o la de queso», destaca. De la misma manera, también comercializan todo tipo de encurtidos, desde ajo blanco y alcaparras hasta coliflor o berenjena. «Son productos más propios del sur y por aquí no se ven tanto, pero, en cierta medida, la gente los demanda», señala. Una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos meses y que les está permitiendo afianzar una clientela cada vez más sólida y consolidar su presencia en los mercados en los que trabajan.

El Gildón son especialistas en encurtidos
El Gildón son especialistas en encurtidos

«Ahora que las cosas empiezan a ir bien, estamos valorando abrir una tienda física», confiesa, antes de revelar que ya han solicitado presencia en las ferias de Lugones, Pola de Siero, Sama, La Felguera e incluso Infiesto. «Nos encantaría que El Gildón estuviera presente en el mayor número de mercados posible», señala. Y es que una de las metas que persiguen con este negocio es que se convierte en un referente del sector en la región. «Mi objetivo último es poder dedicarme plenamente a esto. No termino de verme en el mundo de la abogacía, así que quiero ir poco a poco desligándome», reconoce el joven, que centra ahora todos sus esfuerzos en ampliar su cartera de clientes y consolidar la fidelidad de los ya existentes, mientras el proyecto sigue ganando presencia en el panorama regional y mira con ambición a su crecimiento futuro.