Los chips vegetales no son más saludables que las patatas fritas

COCINA SALUDABLE

La OCU lo advirtió y dos expertas en nutrición lo confirman: «La gente piensa que son más saludables pero suelen tener más calorías, nitratos y, además, por lo general son más caros»

22 mar 2022 . Actualizado a las 19:57 h.

La industria alimentaria se las sabe todas. Más teniendo en cuenta que el consumidor pica hasta con las argucias más evidentes. El hecho de que el común de los mortales asocie el término 'vegetal' a algo saludable y que se omita cualquier alusión a la fritura, convierten los chips vegetales en el snack perfecto que enmascara todo tipo de mentiras. Para empezar, las patatas también son vegetales, y nadie por ello le atribuye cualidades beneficiosas; ahora, a unos guisantes, unos garbanzos o una remolacha, sí. A esto hay que sumarle que llegan a los ojos del ciudadano en paquetes con colores cuidadosamente seleccionados (tierras y verdes; de nuevo, vinculados a la naturaleza y, por tanto, a productos dignos de ocupar cualquier despensa).

Luego está el tema de que «en los supermercados están estratégicamente colocados lejos de las patatas fritas y cerca de los frutos secos, para que la mente haga su trabajo», comenta la nutricionista Fátima Branco. Cuestión aparte es que un buen puñado de estos productos se acompañan de la etiqueta bío o eco, siendo esto último la supuesta panacea del buen hacer alimentario. 

Dado que su consumo se ha disparado en los últimos años, la OCU ha querido poner las cartas sobre la mesa. Tras haber analizado 17 bolsas de chips vegetales, comprobaron que el aporte energético medio de los chips vegetales es de 506 Kcal/100g, mientras que el de las patatas fritas es de 522 Kcal/100g, prácticamente lo mismo. Y que el contenido graso medio de los chips vegetales es del 30 %, mientras que el de las patatas fritas es del 31,8 %. En ambos casos, la grasa procede del aceite en el que se han preparado los snacks. Con esto, este organismo quiere recordar que los chips vegetales tienen mucha grasa, no son un alimento que pueda sustituir a las verduras y que, por tanto, su consumo debe ser ocasional y en poca cantidad.

Branco va un paso más allá: «En algunos de estos productos se encuentran más nitratos de los recomendables, unas sustancias de las que hay evidencia que pueden favorecer la aparición de algunos tipos de cáncer; además algunos vegetales como los garbanzos tienen más calorías que las patatas, por lo que también engordarán más, en el otro extremo tendremos los chips de remolacha o de zanahoria, que probablemente sean los que tienen menos calorías». 

las calorías se disparan

La también nutricionista Lidia González recuerda que hay opciones al horno que sí serían saludables, pero son menos habituales. «La cuestión es que aunque se trate de alimentos en sí sanos, al estar fritos las calorías aumentan de forma desorbitada, del mismo modo que lo hacen las grasas, porque el aceite penetra en el alimento como si fuese una esponja. Además, las altas temperaturas del aceite acaban oxidando sus grasas, convirtiendo estos productos en poco saludables».

La confusión mental que establece el consumidor con los chips vegetales sucede con más productos del supermercado. Branco ve un paralelismo claro en los alimentos light: «La gente que quiere cuidarse suele comprar todo tipo de productos bajos en calorías, sin grasas... Y no se dan cuenta de que cuando al alimento le quitas su esencia, para que mantenga el sabor y, por tanto, el atractivo para el consumidor, hay que añadirle otra sustancia». Esta experta pone el ejemplo de la pechuga de pavo. «Si te fijas en esa que compra tanta gente que está a dieta, que es 95 % sin grasa, incluye fécula de patata; para eso es mejor consumir la normal».

¿Es tan sano lo que tienes en la nevera como crees?

Lucía Cancela / L. G. V.

El conocido como movimiento realfooding (comida real) ha llegado para quedarse; y en consecuencia, cada vez más clientes se suman al análisis de etiquetas y tablas nutricionales, interesados en conocer si se alimentan bien o la industria les da gato por liebre. El problema es que los datos que aparecen en el reverso de los productos, inentendibles para el común de los mortales, no convierten la tarea en una cuestión sencilla. En medio de esta fiebre por seguir unos hábitos de vida saludable ha llegado a España Yuka, una aplicación que te ayuda, según las palabras de sus creadores «a descifrar lo indescifrable». Se trata de una herramienta que decodifica las listas de ingredientes de la manera más sencilla, convirtiéndose así en el azote de esas grandes marcas, que aprovechan el desconocimiento de las palabrejas técnicas por parte del gran público para vender como saludables productos que, sencillamente, no lo son.

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