La Administración Trump ha consolidado una estrategia, ya formulada antes por Obama y George Bush, que pretende rediseñar el contexto internacional a su conveniencia abandonando la gobernanza de las instituciones supranacionales y desplegando toda su capacidad de influencia. En el plano económico, todo ello se ha traducido en una suerte de nacionalismo de consecuencias imprevisibles por la fuerte indexación de las cadenas de valor, muy visible en sectores como el de la automoción.
Julio G. Sequeiros