El nuevo Gobierno resultante de las elecciones del pasado domingo tendrá numerosos retos sobre la mesa. Uno de ellos, definir una estrategia laboral y una fiscalidad que estimulen el dinamismo de la pequeña y mediana empresa, el futuro del tejido industrial del país por su peso específico y por su capacidad para crear riqueza y empleo de calidad. Apoyar sus actividades con políticas de innovación y apertura a los mercados exteriores podría suponer un pilar para robustecer la economía española.
Julio G. Sequeiros