«No hay que centrar el debate en copiar. Los exámenes online ayudan a salvar vidas»

Docentes defienden la posibilidad de evaluar de manera telemática, ya que de esta manera ayuda a frenar la expansión del coronavirus en la región

Los pasillos de la facultad esta mañana
Los pasillos de la facultad esta mañana

Redacción

La realización de los exámenes presenciales ha generado una gran polémica. Una gran parte de los alumnos recriminan al rector el riesgo que corren al acudir a las aulas a examinarse. Una postura que también respaldan algunos profesores. «Me preocupa mucho este debate. La Universidad tiene un papel social y al final nosotros estamos al servicio de la sociedad. Personalmente, me paro a pensar en la cifra de fallecidos por coronavirus y en la situación que atraviesa Asturias, que es delicada, y, por eso, me parece injusto que se genere un conflicto sobre si el alumnado copia o no copia. Hay que partir de la base de las responsabilidad individual y colectiva y mirar en cómo podemos colaborar en salvar vidas en Asturias. Pues una de ellas es la realización de exámenes de manera telemática», afirma María Pilar García Cuetos.

La profesora de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo defiende a capa y espada la evaluación online, ya que «de esta manera, mis alumnos no corren ningún riesgo y tampoco ponen en peligro a otras personas como pueden ser profesionales que deben usar el transporte público para llegar a sus centros de trabajo. Es decir, facilitas la vida de los que sí tienen que salir de casa. Todos los individuos nos tuvimos que adaptar a la actual crisis sanitaria y hay que ser conscientes de que hay que dar la talla».  Las autoridades piden que se limite la vida social, pues «como institución pública deberíamos evitar interacciones sociales y, por eso, defiendo que los exámenes sean online», apostilla.

Cuetos argumenta que la docencia telemática sí es posible, su propia experiencia así lo avala. «Desde el inicio de las clases, tuve que impartir las asignaturas de manera online porque soy una persona vulnerable. Mis alumnos de restauración y gestión del patrimonio acudían al aula y se conectaban conmigo a través de una pantalla. Si fuesen tan irresponsables, no hubiesen acudido, pero fueron todos los días. Por eso, no se les puede estigmatizar y pensar que van a copiar. Hay que confiar en ellos. Se puede hacer un examen online perfectamente con todas las garantías. Además, hice un análisis sobre los segundos semestres. Estudié el número de aprobados y suspenso de este año respecto a otros y el resultado es similar. Es más, hay preguntas que se quedaron en blanco y di el mismo tiempo cuando el examen es presencial», reconoce.

Con la actual pandemia, la opción de evaluar de manera online «la teníamos que tener siempre encima de la mesa porque hay alumnos con situaciones especiales que tienen derecho a un examen telemático. Desde un primer momento, esto tenía que estar claro. Estamos en una situación delicada y como funcionarios públicos tenemos que tener previsiones», defiende la docente. Además, asegura que ha solicitado la realización de los mismos de manera online, dada su situación de vulnerabilida, pero se lo han negado y reflexiona en las oportunidades del mundo online. «Mis alumnos también está pasando por situaciones duras. Algunos tienen padres o madres con tratamiento oncológico, ellos mismos son de riesgo y lo pasan mal y por eso conviene salvaguardar la salud de las personas», detalla.

El problema es que con todo esto, «se ha abierto una grieta y la docencia debe basarse en el respeto y la confianza. No solo hay una manera de hacer las cosas, tenemos que ser flexibles, pero hay que aceptar la realidad de la pandemia. Todos estamos deseando volver a las aulas, sin embargo, debemos hacerlo a su debido tiempo», sentencia Cuetos. También Marcelino Fernández Raigoso, profesor titular del Departamento de Ciencias de la Educación, considera que ante esta situación lo mejor es apostar por la enseñanza telemática y minimizar al máximo las movilizaciones de los estudiantes.

Para ello, hay que buscar estrategias que permitan facilitar la información a los estudiantes. «Es complicado porque apenas tenemos recursos, pero la evaluación online no es imposible. Imparto dos asignaturas y en una de ellas llevo años evaluando así. Para ello, no hay que basarse solo en un examen sino hacer un seguimiento más continuado y posibilitar que los alumnos tengan un proceso de aprendizaje más grande con trabajos, porfolios, exposiciones, etc. Además, en las pruebas se puede evitar que se copie adaptándolas, es decir, por ejemplo, creando un cuestionario con múltiples preguntas y diferentes a cada alumno», explica el docente.

Pasar de la noche a la mañana de una evaluación online es complicado, pero «es algo que veíamos venir. Hay asignaturas en las que es difícil calificar así, pero con el plan Bolonia todos los profesores tenemos que usar estrategias de evaluación combinadas. No todo debe basarse en el examen, sino que hay que hacer un seguimiento de aprendizaje», recalca Raigoso y añade que «en nuestra facultad defendemos la docencia presencial durante la pandemia, casi el 70% de las asignaturas se evalúa así. Además, está demostrado que no todos los alumnos copian. La persona que lo hace se engaña a sí mismo. Lo que me duele es que no solo me intenta engañar a mi sino también a sus compañeros. En un examen presencial sí que hay más garantías de que esto no ocurra, pero hay que confiar en los estudiantes. Al fin y al cabo, en una evaluación tienen que demostrar que tienen esas competencias, no el conocimiento».

Por tanto, la Universidad tiene que avalar una objetividad y los estudiantes y profesores tienen que asumir y cumplir unos procedimientos y unas normas y, por eso, ante esta situación, «tenemos que avanzar en la respuesta». Lo que está claro es que «hay una enorme falta de planificación. En septiembre sabíamos cómo estábamos y esto se veía venir. Es importante establecer un consenso y diálogo entre todos los colectivos que conformamos la universidad y así buscaremos respuestas a las incidencias, que se van produciendo de acuerdo a los procedimientos normativos», explica Raigoso.

La pandemia ha puesto de manifiesto las carencias del sistema educativo. «Hay que capacitar al profesorado en metodologías didácticas y en conocimientos docentes. ¿Quién te enseña a dar clase de manera online? Esta circunstancia nos puso en la tesitura de que hay que tener capacidad de adaptación y adelantación. Necesitamos herramientas y que se nos facilite formación para que se pueda hacer. Establecer alternativas con una planificación y organización puede, dar resultados positivos. Aunque es cierto que es más difícil con determinadas materias», sentencia.

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