«Hay momentos en que lo único que quiero es llorar y gritar de rabia e impotencia», explica a La Voz una afectada por esta dolencia. «Hay ocasiones en que no recuerdo lo que hice hace un segundo. Otras en las que las parálisis de mi cuerpo son totales y ni siquiera puedo hablar», afirma
Marcos Gutiérrez