La cepa británica complica la inmunidad de rebaño, debería vacunarse al 75 % de los asturianos

Cada persona infectada por la nueva cepa puede contagiar a casi cuatro personas, lo que significa que es el doble más transmisible que la de origen chino y, por tanto, para detener su propagación será necesario inmunizar a más personas

El personal sanitario se vacuna contra el coronavirus
El personal sanitario se vacuna contra el coronavirus

Redacción

En Asturias ya no bastará con vacunar al 65% de la población para alcanzar un nivel de inmunidad de grupo suficiente para detener la transmisión. La nueva variante británica de la Covid-19 (B117) se está haciendo dominante en nuestra comunidad autónoma frente a la variante china de Wuhan y, técnicamente hablando, eso cambia los números. «Hay una correlación positiva y directa entre la transmisibilidad de una variante y la cantidad de personas que hay que vacunar para frenar la transmisión», explica el epidemiólogo Pedro Arcos, que indica que «cuanto más transmisible es una variante, más gente es necesario vacunar para evitar un nuevo brote». Y esa es la principal peculiaridad de la nueva cepa, que es más contagiosa que la que circulaba por la región hasta finales del pasado año, con lo que la estimación del especialista es que para alcanzar una inmunidad de grupo adecuada habrá que vacunar, como mínimo, al 75% de los asturianos.

Arcos indica que «el número reproductivo básico (Ro) de la variante china de Wuhan, es decir, el promedio de gente que cada caso de esa variante puede infectar, es de 2,6 personas. Con ese valor de Ro, para alcanzar una inmunidad de grupo suficiente habría que vacunar como mínimo al 65% de la población». Sin embargo, el profesor Arcos, también director de la Unidad de Investigación en Emergencias y Desastres de la Universidad de Oviedo, señala que la nueva variante británica se está convirtiendo en la dominante y su número reproductivo básico es mayor que el de la variante china. «Específicamente, su número Ro es de 3,9, lo que significa que es entre un 49 y 56% más transmisible que la variante china y que cada persona positiva puede infectar a casi a 4 personas. Por ello, para detener la transmisión no basta vacunar al 65% de la población, sino que habrá que inmunizar entre el 75 y 80%de los asturianos para controlar al virus», manifiesta el epidemiólogo.

En términos reales, supondría que «hay que vacunar a más de 650.000 asturianos para detener completamente la transmisión», matiza. También indica que «no significa que si no se alcanza esa cifra no se reduzcan los casos, pero sí que para evitar una nueva ola mediante inmunidad de grupo esa es la cobertura vacunal que hay que lograr».

Claves para lograr la inmunidad

La pregunta que surge entonces es el cómo: ¿cómo se puede alcanzar ese porcentaje de asturianos vacunados para final de verano, que es la fecha que se baraja desde diferentes ámbitos para lograr la inmunidad de grupo? Pedro Arcos pone el acento en que ahora mismo la principal limitación es que no hay suficientes dosis de las vacunas disponibles y, que cuando se disponga de ellas habría que «poner en marcha un sistema de vacunación masivo como el que han usado los ingleses o los israelíes». Es decir, «establecer puntos para vacunación masiva y funcionamiento permanente, con suficiente personal, para alcanzar a la población de una manera rápida».

Daniel López-Acuña, ex director de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), coincide en que lo primero para lograr la ansiada inmunidad de rebaño es que se dispongan de más dosis de las diferentes vacunas porque, hoy por hoy, que no se reciban un mayor número de ellas es lo que, a su entender, constituye «nuestro mayor cuello de botella» teniendo en cuenta que «Asturias es la comunidad autónoma que más dosis por 100.000 habitantes está poniendo de toda España. Supera ampliamente la media nacional», apunta Acuña.

Pero, el mismo añade que el número de vacunas que se están recibiendo «no son suficientes. Se necesita cuatro veces más abastecimiento para completar la vacunación al final de verano». Una fecha que el epidemiólogo ve con escepticismo cuando «el factor más restrictivo» es la escasez de dosis que llegan de las diferentes vacunas. Hasta el momento en Asturias se ha vacunado a, aproximadamente, un 4% de la población con las dos dosis.

De todos modos, Acuña tiene claro que «si llegan suficientes dosis, podemos acelerar el paso y subir la velocidad de vacunación», por lo que recomienda que se tenga diseñado el dispositivo e, incluso, se refuerce la atención primaria, «para ir a toda la velocidad posible con los grupos diana». «Si en un mes o mes y medio llegan más vacunas, Asturias está en situación de meter velocidad y vacunar intensamente durante los meses de mayo y junio y, así, a mediados de septiembre se lograría la inmunidad». Además, el ex directivo de la OMS considera que con la vacuna de Janssen, de la que sólo habría que inocular una dosis, podría contribuir a equilibrar la demanda. Abril es la fecha que se estima para que esta inyectable llegue con un número suficiente de dosis.

Capacidad logística de Asturias

Por su parte, Usama Bilal epidemiólogo y asistente en la Drexel University (Filadelfia, EEUU), señala que lo fundamental para que al final del verano se haya conseguido la inmunidad de rebaño es «tener mas vacunas». A su entender, «el proceso se acelerará según se vayan aprobando mas vacunas», algo que, añade, «depende de cuántas estén aprobadas, los acuerdos para su fabricación y luego, por supuesto, la logística». Respecto a esto último, el experto pone de relieve que «Asturias ya ha demostrado una enorme capacidad de llevar a cabo esa logística de la mejor manera posible, así que queda esperar que se aprueben más y se fabriquen más».

En cuánto a que en las próximas semanas pueda llegar una cuarta vacuna a España, la de Janssen y el modo de distribuirlas, Usama Bilal manifiesta que «hay que evaluar de manera integral este aspecto» teniendo en cuenta que «hay vacunas que requieren solo una dosis y pueden ser buenas para poblaciones mas móviles o difíciles de alcanzar». De igual modo, apunta que «las vacunas que tienen menos requerimientos de refrigeración pueden ser buenas para zonas mas rurales» y que hay otras inyectables «en cuyos ensayos se han incluido o no gente mayor, así que sabemos mas de algunas vacunas en mayores que en otras. Y no nos olvidemos de los niños», advierte.

No obstante, el epidemiólogo descarta que puede llegar a ser contraproducente tener tanta diversidad de vacunas: «creo que es un lujo tener esta diversidad de vacunas» en tanto que «la mayoría de países del mundo no tienen ninguna». Es más, concluye que «para la mayoría de enfermedades solo tenemos una». 

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