CDC radicalizó su discurso nacionalista tratando de ocultar sus casos de corrupción y el fracaso de su gestión, pero esa estrategia dejó a Cataluña en manos de ERC y los antisistema de la CUP
Ha provocado la fractura en dos de la sociedad catalana y la división de los partidos en bloques antagónicos, y ha elevado la desafección mutua entre Cataluña y España